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martes, 26 de julio de 2016

La OJE, las letrinas, los vientos y otras arcanas palabras


Servidor, como ya saben muchos, pertenecí orgulloso a la extinta OJE (Extinta, aclaro a petición de algunos y porque hoy estoy de buenas, , porque lo de ahora es algo desleído y ya no es la mía) Pues bien, en mi primer campamento de la OJE, con 8 añitos, primera vez fuera de casa durante 15 días y sin negar que me pasé casi la mitad lloriqueando por añoranza, aprendí muchas cosas, pero aunque la pedagogía de la OJE me hizo un hombre, tenía ciertos defectillos, uno de ellos era dar por sabido que los acampados noveles o "flechas", sabíamos ya el vocabulario básico, el argot de la organización o campamental...

El Jefe de Campamento (lo pongo en mayúsculas porque me da la gana) , nos reunió en asamblea el primer día y nos explicó algunas cosas, como que las "alcachofas" de las duchas, eran para ducharse convenientemente y no para desenroscarlas... Servidor, siempre más tendente a lo literal que a lo figurado, buscó sin éxito las famosas "alcahofas" en las duchas, jamás las encontré...

También nos indicaron en donde estaban las "letrinas", pero nadie nos explicó qué coño eran tales... Yo en mi imaginación infantil, pensé que eran donde enterraban a los acampados que habían muerto en anteriores "turnos"... Tal fue mi convencimiento de tal, que me pasé cuatro días sin hacer de vientre, no sabiendo donde hacerlo... Los dolores y retortijones fueron tales, que me llevaron a la enfermería, el médico del campamento, viendo mi abultado vientre y no siendo yo de Biafra, pensó en algo grave... Hasta que le pregunté ¿Aquí dónde puedo ir al baño? (ahora hubiera dicho cagar, pero en la OJE no era propio de su estilo el uso de palabrotas...) Así, gracias al galeno, descubrí el lugar destinado a ello: ¡¡ Las letrinas !! Al principio me pareció algo impropio el lugar, pero cuando fui y las descubrí en su función real, mi satisfacción corporal disipó cualquier atisbo de remilgo sacrílego.

El primer día, también pasaba nuestro Jefe de Centuria (jamás le perdonaré a Franco que se muriera antes de poder serlo yo...) a explicarnos que cada día debíamos poner al sol los "petates"`para que se "orearan", ajustar los "vientos" y dejar levantados los faldones... Éramos 5 en la escuadra "Almogávares" (encontramos un cartel ya hecho y lo aprovechamos) aunque no sabíamos ninguno qué eran los "almogávares" (sigo sin tenerlo muy claro) , ni los "vientos", ni los "petates" a los que había hecho alusión el "mando", pero asentimos disciplinadamente y en un estilo muy hispánico, que supone que el que pregunta es tonto... Al día siguiente nuestra "escuadra" fue "amonestada", palabras que tampoco entendimos, por haber dejado las camas sin hacer, los vientos flojos y los faldones bajados durante la revista matinal. Les juro, amables y pacientes lectores, que sin bajar lenguas flamígeras del cielo, la sabiduría, divina o no, alumbró nuestras pequeñas cabezas...

Cuando ya teníamos aprendido todos los escuadristas gran parte del argot de la OJE campamental , nos tocó de "escuadra de servicios técnicos", el uso de eufemismos es común en organizaciones militares y juveniles, el "jefe de día" (pensábamos todos que era de día porque habría uno de noche) nos dio una caretillla, escobas, y nos enseñó donde se enchufaban las mangueras para la limpieza de "letrinas" estilo "bombero"... Les juro a ustedes que no hicimos nada de nada de carácter "técnico", yo no sé ni cambiar un enchufe, pero cumplimos la misión de limpiar mierda ajena a la perfección !!

Nuestra "escuadra", que no "cartabón" como pretendía un listillo, era la más juvenil y novata, por no decir lela, de ello cobramos merecida fama en el campamento, la formábamos dos urbanitas de Palma de Mallorca y tres de Toledo que no habían visto el mar... Así pues, algunos camaradas malvados de cierta escuadra ("águilas imperiales", no os he perdonado cabrones !!) se cebaron en nosotros... 

Fuimos la escuadra que fue ordenada y disciplinadamente a buscar "los paraguas de escuadra", "la funda del mástil" y las "llaves del campamento"... Todo ello, he de decir en nuestro favor, de forma voluntaria y cumpliendo nuestro deber asignado incluso bajo una torrencial lluvia de verano...

Aún nos quedó el último y espinoso tema entre biológico, cinegético y campamental, de la "caza del Mopi" (en la península los llaman "gamusinos") , caza nocturna que al parecer era de obligado y secreto cumplimiento (cual ritual masón) y del que volvimos todos mojados por la orina del tal bicho, sin haber cazado ni uno, y sin explicarnos ninguno de los escuadristas qué tipo de animal nos había atacado de forma tan innoble... Aún hoy, no lo he localizado en libro de zoología alguno...

El Jefe de Centuria, nuestro Mando directo, se llamaba Ángel, era un encanto de persona, debía tener 18 años recién cumplidos, harto de que la escuadra "Almogávares", tercer sector, Campamento La Victoria, fuéramos la chacota campamental, nos reunió y nos puso al día de tooooodas las arcanas palabras campamentales y sus secretos y rituales ancestrales... Salimos de aquella reunión, no ya con 8 años, más bien con mayoría de edad, harta experiencia y ciertamente con ánimos de venganza... Pero eso sí, de nosotros no se iba a reír ni el Tato... 

Esa noche armados de tubos de pasta de dientes, salimos por los faldones de nuestra escuadra, rodeamos las letrinas, y sin ser "escuadra de servicios técnicos" , sin Mopis acechantes que nos orinaran, entramos en la tienda "enemiga" sigilosamente, como auténticos comandos, nunca diré quién nos dió la idea, porque la obediencia al mando es ciega, y untamos las caras de los que nos habían usado de chacota, de Licor del Polo y Colgate concretamente (no había más marcas) presentando las víctimas, antes ofensores, al día siguiente unas caras tan blanquecinas y un picor tan insistente que, como por ensalmo, nuestra escuadra pasó a ser respetada hasta el final de sus días campamentales...

¡¡ Vale quien sirve !!
(Y el que no va aprendiendo... ¡ fijo!)
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