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sábado, 4 de abril de 2015

El gato que "no es nuestro"

“EL GATO NO ES NUESTRO”

Los gatos son gorrones, llevan siglos conviviendo con nosotros y seguramente heredarán la Tierra cuando nos la carguemos.

Sin irme tan lejos, resulta que vivo en una planta baja con un patio que fue, en el pasado, invadido por esa raza de gorrones felinos llamados gatos...

Llegó un momento que se hizo necesario poner una verja, estilo Muro de Berlín, para que no entraran más. Pero, cosas de la “felinología”, uno se quedó dentro... Sin intención alguna de marcharse... Está hermoso el gato, vamos que está tan gordo que no pasa por los huecos de la reja... 

Mi progenitora, culpable de alimentar gatos y de la invasión alienígena, decidió sobre el gato en cuestión que: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Sin embargo, apareció un comedero de gatos, comprado en “los chinos” ( en mi familia sentimos una atracción especial por ese tipo de tiendas ), yo pregunté si era para tal gato, la respuesta fue: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

También tenía una bandejita de esas para sus necesidades, no entraré en detalles... Ante mi pregunta de si era para el gato del patio la respuesta fue: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Un día me la encuentro encaramada en una silla buscando al gato, y haciendo esos extraños ruidos que se suponen atraen a estos animales y de cuya eficacia siempre he dudado, le pregunto si buscaba al “gato del patio”, su respuesta que para qué iba a buscarlo si: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Ahora hay una caja de esas de verduras de plástico, con una mantita vieja y cartones ( al gato parece que le gusta el estilo vagabundo americano de hacerse refugios “homeless” ) inquiero sobre ella y su utilidad, pues yo no suelo dormir en el patio ni quepo en la caja, ni uso cartones para dormir, prefiero las mantas, su respuesta fue: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Han venido varias veces a hacer obras y reparaciones, y siempre se les ha dicho a los operarios que cuidadín con hacerle algo, aunque, quede claro... “EL GATO NO ES NUESTRO”...
 
En la oscuridad de la noche, en épocas de celo, el minino ha organizado serenatas que ni la Tuna de filosofía. Ante mi comentario de que, tal vez, los vecinos quisieran dormir y si la cosa seguía y, habida cuenta de que el “animalico” no canta demasiado bien, falla en bajos y desentona en agudos, quizás, sólo quizás, iban a decir algo... La respuesta ha sido, ya pueden denunciar lo que quieran porque “EL GATO NO ES NUESTRO”...

La Policía Local vino amablemente a informar a los vecinos del barrio de que estaba prohibido dar de comer a los gatos callejeros y otros animales (de los políticos no dijeron nada) mi progenitora, impertérrita, sin pestañear y con más bemoles que el Lute ante un interrogatorio de “la pestañí”, les espetó: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Hace unos meses, me pidieron un gato pues unos amigos querían librarse de una invasión roedora en su casa de campo, les dije que contaran con uno que tenía experiencia acrisolada en caza de cucarachas, que todo era cuestión de motivarlo e hiciera algún cursillo previo en tal menester del INEM... Pero no pude regalarlo, porque según me indicó la "superioridad al mando", no podemos hacer tal ya que “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Hace poco las hijas de una amiga vinieron a casa y vieron al gato tumbado a la bartola en su caja, me preguntaron por él y por su nombre... No pude menos que responder, no lo sé “EL GATO NO ES NUESTRO”...


Barajo el nombre de “Nemo” para el okupa solitario del patio, amante de los cartones, pero total... para qué molestarse en ponerle nombre si “EL GATO NO ES NUESTRO”...
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