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domingo, 13 de diciembre de 2015

El libro más misterioso del mundo

El libro más misterioso del mundo

La editorial española Siloé clonará el ‘Códice Voynich’ de la Universidad de Yale, el mayor enigma editorial de la Edad Media



Imágenes del 'Códice Voynich'.
Permanecen irresueltos los arcanos del Códice Voynich, un enigma en forma de libro viejo y descosido de 234 páginas y 22,5 por 16 centímetros que desde hace más de 50 años dormita en las estanterías de la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale en espera de que alguien despeje su misterio. ¿Cuaderno botánico de plantas inexistentes? ¿Tratado cosmológico? ¿Obra de iniciación esotérica? ¿Código élfico? ¿Libro cabalístico? ¿Relato bélico? ¿Catálogo de pócimas para magia? ¿Solución anticonceptiva para mujeres medievales en pecado? ¿El diario de un extraterrestre? ¿Estudio sobre la transmutación de la piedra filosofal?
¿El engaño perpetrado por un genio? Hay quien aún lo sostiene, pero hace tiempo que la hipótesis falsaria perdió fuerza. Exactamente desde que, en los años 40, el lingüista estadounidense George Zipf formuló la Ley de Zipf sobre la frecuencia de las palabras utilizadas en un texto. Según ella, el vocablo más utilizado aparece el doble de veces que el segundo más utilizado, el triple de veces que el tercero, el cuádruple que el cuarto, y así sucesivamente. Los estudiosos confirmaron hace tiempo que el texto del Voynich cumple con esa matemática de la palabra… y evidentemente nadie en el siglo XV (fecha científicamente probada de origen del texto) podía conocer ese enunciado.
Desde hace más de un siglo, el códice descubierto de forma casual en 1912 por el librero lituano Wilfrid Wojnicz entre los anaqueles de la Villa Mondragone —una mansión cercana a Roma que perteneció a la familia Borghese— continúa reventando la lógica científica y segregando la misma dosis de hipótesis descabelladas que de intentos serios de resolución. No se sabe quién lo escribió ni quién lo ilustró, ni con qué intención. No se sabe en qué idioma está escrito. Hay quien lo asimila al sánscrito, otros prefieren identificarlo como una posible lengua oriental, quizá india, hay quien habla del tamil, incluso de un experimento de lenguaje universal asimilable al esperanto. No se sabe si al cabo todo es un lenguaje encriptado (ni los máximos expertos estadounidenses en decriptación de códigos militares han sido capaces de asomarse a la cuestión con un mínimo de fiabilidad).
Tan solo el año pasado Stephen Bax, profesor de la Universidad de Berdfordshire en Reino Unido, aseguró que había descifrado 14 símbolos de los miles que pueblan el libro. Una certeza reina sobre el misterio: en 2011, la prueba del Carbono 14 practicada al manuscrito por un equipo de la Universidad de Arizona arrojó la aproximada partida de nacimiento del Voynich: un día entre 1404 y 1438. El día en que —probablemente, solo probablemente— un monje culminó, sobre las tablas de un scriptorium del norte de Italia y con el olfato de la paciencia, lo que 600 años después la fiel y entregada secta de seguidores del Códice Voynich sigue llamando el libro imposible.
Imágenes del 'Códice Voynich'.
Entre semejante maraña de incertidumbres, la aparición de cualquier noticia confirmada en torno a este enigma editorial hay que recibirla como lo que es: un hito. Por vez primera, y más allá de las reproducciones más o menos afortunadas elaboradas en el pasado, el Voynich tendrá su fotocopia: la editorial española Siloé, con sede en Burgos, ha sido la elegida entre aspirantes de todo el mundo por la Universidad de Yale para clonar el manuscrito.
Juan José García y Pablo Molinero son los dos socios propietarios de Siloé, una editorial especializada desde hace 20 años en clonar con igual altura de sensibilidad y rigor libros de horas medievales, volúmenes miniados, beatos, códices y cartularios de toda especie. Apenas 30 libros editados en dos décadas dan cuenta del trabajo de orfebrería puesto en pie por estos editores enamorados de su obra, y ahora emocionados con este auténtico pelotazo editorial.
“Supimos de la existencia del Voynich en 2005 y nos dijimos inmediatamente: ‘Hay que copiarlo’. Lo que más nos incitó a ello fue el hecho de que es uno de los libros más solicitados para exposiciones del mundo. Y es más sencillo para una institución como la Biblioteca Beinecke, en vez de estar poniendo trabas al préstamo una y otra vez, anunciar: ya existe una réplica exacta del códice, la ha hecho una editorial española y usted puede dirigirse a ella. Esto fue un buen argumento para que nos concedieran el proyecto”, explica Juan José García en una de las salas del pequeño museo del libro antiguo Fadrique de Basilea, en el casco histórico de Burgos, un escaparate de las obras facsimilares ejecutadas por la editorial a lo largo de su trayectoria (Beato de Ginebra, Libro de horas de Laval, Vida y milagros de San Luis, Codex Calixtinus de Salamanca, Cartulario de Valpuesta… todo ello en un museo privado y “sostenible” en palabras de sus responsables, ya que en este caso las obras expuestas, además, están a la venta).
Hace dos años ya que los responsables de la Beinecke Library de Yale les anunciaron que eran ellos los elegidos para un contrato por el que suspiraban editores de todo el mundo. Desde entonces, los socios de Siloé, poseedores de 12 premios nacionales del Ministerio de Cultura a la mejor labor editorial en la modalidad de facsímiles y expositores habituales en las ferias de París, Nueva York o Frankfurt, han estado negociando el convenio de edición y las condiciones de trabajo para clonar el Voynich. “Este tipo de decisiones”, explica Juan José García, “no se toman de la noche a la mañana, en las universidades norteamericanas las cosas se maduran y se meditan muchísimo, hay departamentos cuasi estancos sobre todo tipo de materias que hasta que se ponen de acuerdo pasan años”.
Pero el momento de la verdad ha llegado. En febrero, García y su equipo viajarán hasta New Haven (EE UU) para, en una sala semioscura, tranquila y con luz fría de la Beinecke Library, con el original del Códice Voynich ya sobre la mesa de trabajo y un guarda de seguridad que no les quitará el ojo, iniciar las tareas de clonación. “¡Bueno, lo de la vigilancia es normal!”, bromea el editor burgalés. Las universidades estadounidenses y británicas, sobre todo, son enormemente cuidadosas con las medidas de seguridad. “Cuando clonamos el Bestiario de Westminster en la abadía de Westminster, por ejemplo, nos pidieron certificados de seguridad hasta de las clavijas de los focos que utilizábamos para iluminar; es que claro, ¡con un foco defectuoso puedes incendiar una abadía o una biblioteca!”.
La actuación de clonación sobre joyas de la codicología como esta es compleja. No caben los atajos, tampoco los engaños, tal y como explican Pablo Molinero y Juan José García: “Cada folio se trabaja de modo independientemente, no utilizamos flejes, no utilizamos troquelado, todo se hace a mano, página a página, para que el libro tenga el mismo contorno envejecido que el original. Y luego hay que tener en cuenta que estamos ante una materia viva que ha permanecido prácticamente inerte durante 600 años y pasando por diferentes fases climatológicas y de conservación, que habrá estado en sitios con humedad, en sitios secos, que le habrá dado más luz, menos luz, estos libros suelen tener una deshidratación en mayor o menor grado, y todo eso le ha dado en algunas zonas un aspecto como quemado… y cuando pasas las páginas hay como un cuarteo, una especie de semichasquido, y todo eso hay que lograrlo, y es técnicamente muy complicado”.
Pero además el Voynich presenta sus propias dificultades añadidas: “Es un libro hecho en vitela, es decir, en piel de animal no nato, o sea, la piel del feto de un cordero o de una ternera, el material más suave y delicado que te puedes echar a la cara; además, el libro tiene folios que se abren, se desdoblan, se multiplican… y eso lo hace todo más complicado técnicamente”.
Paradójicamente, el caso del Códice Voynich, un libro de 600 años de edad, tiene el poder de retrotraernos a la infancia por su indescifrabilidad: al no poder ser leído, es meramente contemplado, a la manera en que el niño contempla un tebeo o un libro cuando aún no ha aprendido a leer. Y es eso: que el mundo aún no ha aprendido a leer el Voynich. Y ya se verá si un día lo hace…

domingo, 20 de septiembre de 2015

Viaje Tintinero a Bruselas y otros andurriales agosto 2015

Lo primero que  hay que decidir es si vais en avión o coche propio. Si es en coche os recomiendo esta página para calcular kilómetros, peajes y hasta el gasto de gasolina


El primer destino sería Bruselas, donde vivió Hergé, que tiene un recorrido Tintinero (además de Crepes y chocolates de todo tipo)  y el Museo Hergé que está en las afueras.

Recorrido Tintín en Bruselas


Museo Hergé, aquí el problema es no poder hacer fotos... Las tonterías habituales de algunos museos...

Hay excursiones organizadas... Si vais en vuestro coche no hace falta.


Si queréis montároslo a vuestro aire:

Una vez recorrida la Bruselas Tintinera, no hay mucho más que ver... Hay que ir al castillo de Cheverny (Francia) , en el que se inspiró Hergé para hacer el Castillo Moulinsart de Haddock. Tiene un pequeño museo interactivo muy divertido, se pueden hacer fotos, es como vivir dentro de las viñetas del cómic !!


El problema es que está lejos de Bruselas, pero si vais en coche,  es la zona de los castillos del Loyra, muy bonita.

Otras recomendaciones:

- Excepto los mejillones con patatas fritas, los chocolates y crepes de Bruselas, no se os ocurra comer en restaurantes... hasta los peores de Bruselas y Francia son caros !!! Muy caros !! Hay "Carrefour express" por todos lados  y casas de comidas hechas para llevar, además de las boulangeries que son adsequibles, así  que a hacer de "guiris" y comer en la habitación del hotel,  sin dejar migas... !!!

- Si queréis comprar recuerdos o cosas de Tintín, aunque son carísimos... Los encontraréis en la Boutique Tintín en Bruselas, o en el castillo de Cheverny, o en el mismo Museo Hergé. Los precios son los mismos. Hay unos poster de cada álbum muy bonitos, yo me compré mi preferido por 18 euros.

Un blog que os recominedo:

De París poco que decir... Es una ciudad que no me interesa,  excepto por su libros viejos y por la simbólica Torre Eiffel y alguna cosa del Louvre... El resto... Pues eso... No me interesa...


Viaje tintinero a Bruselas, Museo Hergé, Castillo de Cheverny en el Valle del Loyra, pasando por Waterloo, y París... 

4.000 kilómetros de furgoneta Opel Combo Tour empezando en Palma de Mallorca.
 

El fotógrafo era tan pésimo, que he tenido que coger fotos de Internet para completar el reportaje...


martes, 21 de julio de 2015

Tiburón Blanco atacado por surfista !!

Tiburón Blanco atacado por surfista !!

Entrevista en exclusiva !!



El señor Tiburón Blanco nos concede una entrevista en exclusiva:

¿ Qué ha pasado en Sudáfrica estos días ?

- Pues verán ustedes, estaba yo nadando y pensando en mis cosas (nadar, comer, pasearme, ya sabe, cosas de tiburones....) cuando me vi abordado por una tabla de surf que me golpeó de forma amenazante...

¿Cuál fue su reacción ante tal inesperado ataque ?

- En principio de sorpresa y estupefacción, parecía una foca por la silueta, resultó ser un surfista, fui a pedirle explicaciones por su gamberrada y a olfatearlo un poco...

¿La reacción del gamberro ?

- Nada, chulerías propias de los humanos... salió huyendo y ahora dicen que es un héroe... Mire, sin echarme flores, o algas, si hubiera querido hacerle daño, no lo estaría contando... sería, como dicen ustedes los humanos, "pasto de tiburones"...

¿Y su señora qué dice al respecto?

- Que no entiende qué tiene de heroico ir a un sitio en donde vivimos los tiburones a darnos la paliza... Que tampoco entiende el protagonismo que se le ha dado al muchacho en cuestión... Que ya no se puede nadar tranquilo por los mares y océanos... En fin, ya sabe... Las señoras se toman más a pecho / aleta estas cosas...

Bueno, señor Blanco, no queremos molestarle más, suficiente tiene con pescadores, surfistas y demás seres molestos o desaprensivos sin escrúpulos, para que encima le llamen asesino a usted por ser un depredador... Sentimos las molestias por las que ha pasado, ¿ desea decirle algo a nuestros lectores ?

- Sí, si me lo permite. decirles a los humanos que NO coman aleta de tiburón, que realizamos una labor altamente ecológica en mares y océanos, que no somos asesinos y que antes que ellos y que los dinosaurios, ya surcábamos los mares y que pensamos seguir haciéndolo cuando la humanidad se haya extinguido por asesinarse mutuamente...

Gracias por la exclusiva, le dejamos siga su vida tranquilo.

- Gracias a ustedes por su atención.

viernes, 1 de mayo de 2015

Juegos de niñas...

Juegos de niñas...

De los muchos recuerdos de mi infancia, “trauma” que aún no he superado, ni pienso hacerlo, recuerdo las tardes que jugaba con la hija de unos amigos de mi madre. Tendríamos seis o siete años. Ella se llamaba Nuria, era mona, muy mona... Mi progenitora estaba empeñada en que me “socializara” y moderara mis modales, algo abruptos, en contacto con niñas... Menos mal que la OJE, en aquella época sin féminas, me convertiría, tiempo después, en el ejemplo viril que soy ahora... (oigo vuestras risas...) y allá que iba yo a pasar tardes enteras con aquella señorita que era muy mona ¿ya lo he dicho verdad...?

Aquellas tardes, sin embargo, eran insufribles. Empezaba todo con una disposición metódica, casi británica, de muñecas alrededor de un juego de café en miniatura y unas sillitas (muy “sesenteras” por cierto ) que IKEA aún ahora no ha imitado... Aquello era ciertamente aburrido, hasta los peluches bostezaban... ¡¡ Encima no había nada de nada ni en tazas ni en platos !! ¡¡ Sólo aire y las pastitas eran de plástico !! Los muñecos parecía que se cachondeaban de servidor , allí sentado comiendo y bebiendo puto aire... 

Luego venía la tortura, perdón, el juego de la cocinita... Ese me gustaba, tenía cacharritos de todo tipo (microondas aún no se había inventado) y , al menos, podías abrir armaritos y ver qué se escondía en ellos, lo malo es que el fregadero tenía agua y había que limpiar con un estropajito los platos de la merienda en la que no habíamos comido ni bebido nada...

En aquellos momentos entraba la madre de la susodicha niña con la merienda de verdad, señora que, por cierto, no me podía ver ni en pintura, pero que me soportaba por aquello de las amistades familiares... Eso sí que lo recuerdo... Lo de la merienda... la de verdad, la fetén... Era una casa de “posibles” (supongo que la palabra viene por contraposición a lo de “imposibles” de los pobres como servidor y familia) Nocilla con galletas María, Donuts, chocolate Elgorriaga, Cola-Cao... Un verdadero buffet libre infantil !!

En el sopor de la digestión, aquella niña rubia y muy mona, repito, aprovechaba para sacar su Nancy y el ajuar de la muñeca que, quizás, por cambio de temporada, nunca lo averigüé ni osé preguntar, había que ponerle y quitarle. Reconozco que lo de quitarle la ropa a la muñeca era emocionante... Por culpa de tal experiencia tardé años en enterarme de la anatomía femenina real... Ahora bien, lo de vestirla y volverla a desvestir y así una y otra vez, me ha hecho siempre respetar mucho a las dependientas de Zara y odiar el ir de compras con una mujer...

Tras comprobar que la muñeca no había engordado y la ropa le pasaba, venía el acompañarla al supermercado... Juro que nunca más he visto a una señora con pamela, zapatos blancos de charol , medias caladas, vestido floreado y bufanda en la cola del Mercadona (en bata y zapatillas sí las he visto...) pero aquel establecimiento de víveres infantil, se ve que era pionero en exigir cierta etiqueta a sus clientas... Me encantaban las miniaturas de los productos... Pronto descubrí que dentro de los diferentes botes tampoco había nada... Tras la aerofagia de la merienda, ahora te vendían aire... ¡¡ La caja registradora, menos mal, tenía dinero !! Pero era falso... No valía la pena ni atracarlo...

Si había tiempo, la nena sacaba unos cromitos de colores. “estampitas” las llamaba, y me enseñaba a jugar a darles con la palma de la mano, las que quedaban boca arriba eran para el que consiguiera tan prodigiosa hazaña... Los “cromos” de las niñas, no eran como los de los niños, que al menos se pegaban en un álbum y se podían cambiar y lucir delante de tus compañeros. Los de las niñas eran dibujitos repipis, juraría que algunos diseños eran decimonónicos, que se vendía por docenas y a peseta !! Ya me dirá alguien qué mérito, qué valor, qué riesgo, tenía el ganar aquellos cromitos... 

Un día, como soy cabezón, se me ocurrió llevar a mis “Madelmanes” a la casa de la nena en una caja de zapatos, para intentar jugar a algo divertido... Yo imaginaba mil y una aventuras, barricadas, trincheras, cumbres que escalar, mares en los que sumergirse... A Nuria le parecieron fascinantes... Preguntó si no había “madelmanas”, mi cara estupefacta fue la respuesta... La muy perversa intentó desnudarlos !! A mis Madelmanes !!! Bregados soldados y aventureros en gallumbos y camiseta “imperio” !! Una herejía !! Tras explicarle que no eran para hacer de modelos andróginos de pasarela, sino que eran para “jugar” verbo que, al parecer, no conjugaba su cerebro infantil de igual forma que el mío, los dispuso a todos sentaditos alrededor de una mesa a tomar el café !!! El honor de mis combatientes mancillado !!! Aquello ya fue el final de nuestra relación...

Quedó certificado que los juegos de las niñas eran un puro aburrimiento... No volví nunca más !! Además, habían abandonado un coche en mi barrio y , tras merendar, bajaba sólo a la calle (cosa impensable hoy por hoy) me metía en el vehículo e imaginaba que conducía por largas carreteras buscando un destino que jamás llegó y aún espero...

Al final los peluches de la niña acabaron adictos a la cafeína, las muñecas calvas de tanto peinarlas, Nancy en un frenopático por su conducta y vestires estrambóticos, la cocinita se convirtió en un Mc Donalds, el supermercado de juguete cerró y ahora es un chino, de la niña nunca más supe... Pero... mis Madelmanes permanecen inasequibles al desaliento con las armas al hombro y preparadas, en el cielo las estrellas y presintiendo un nuevo amanecer en sus entrañas de plástico...

sábado, 4 de abril de 2015

La OJE y yo (Dedicado a todos los acomplejados que ocultan su pasado)

Hablaré de lo que supuso para mí la OJE, la de verdad:

Aprendí disciplina.; aprendí a amar a España; aprendí principios de camaradería (algo imposible de explicar a quien no está en comunión con sus iguales); aprendí a recibir órdenes de personas mayores que yo, que siempre velaron por nuestro bienestar; aprendí a obedecer y, con el tiempo, también a mandar como un acto de servicio; aprendí a tener responsabilidades; aprendí principios premilitares e incluso de guerrilla (no tengo ningún trauma por ello) ; aprendí el pasado glorioso de nuestra nación; aprendí muchas cosas sobre la naturaleza (a respetarla lo primero), orientación, y actividades varias de aire libre; aprendí a usar títeres (importante para mí); aprendí lo que pueden unir las canciones; aprendí máximas y consignas, hermosas, bellas, contundentes; aprendí que incluso había curas a los que merecía la pena escuchar (no me ha vuelto a ocurrir) ; aprendí altruismo, pues ninguno de nuestros "mandos" cobraba; aprendí a sobresalir por tus méritos, no por quién era tu familia; aprendí que había reyes idiotas que no merecen gobernar (sigo pensando lo mismo); aprendí que teníamos un pasado que superar y un futuro de hermandad entre españoles; aprendí a cantar el "Cara al Sol", el himno de paz y de guerra más hermoso compuesto jamás; aprendí tantas y tantas cosas que aún hoy puedo decir que soy, lo que sea que soy, gracias a la OJE, la de verdad, y sin complejos ni traumas de mi paso por ella. Y aprendí que sólo vale el que sirve a un hermoso ideal. 

¿Hay algo de todo ello en la ¿oje? de ahora ? Va a ser que no...

Ahora son Scouts...

El gato que "no es nuestro"

“EL GATO NO ES NUESTRO”

Los gatos son gorrones, llevan siglos conviviendo con nosotros y seguramente heredarán la Tierra cuando nos la carguemos.

Sin irme tan lejos, resulta que vivo en una planta baja con un patio que fue, en el pasado, invadido por esa raza de gorrones felinos llamados gatos...

Llegó un momento que se hizo necesario poner una verja, estilo Muro de Berlín, para que no entraran más. Pero, cosas de la “felinología”, uno se quedó dentro... Sin intención alguna de marcharse... Está hermoso el gato, vamos que está tan gordo que no pasa por los huecos de la reja... 

Mi progenitora, culpable de alimentar gatos y de la invasión alienígena, decidió sobre el gato en cuestión que: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Sin embargo, apareció un comedero de gatos, comprado en “los chinos” ( en mi familia sentimos una atracción especial por ese tipo de tiendas ), yo pregunté si era para tal gato, la respuesta fue: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

También tenía una bandejita de esas para sus necesidades, no entraré en detalles... Ante mi pregunta de si era para el gato del patio la respuesta fue: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Un día me la encuentro encaramada en una silla buscando al gato, y haciendo esos extraños ruidos que se suponen atraen a estos animales y de cuya eficacia siempre he dudado, le pregunto si buscaba al “gato del patio”, su respuesta que para qué iba a buscarlo si: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Ahora hay una caja de esas de verduras de plástico, con una mantita vieja y cartones ( al gato parece que le gusta el estilo vagabundo americano de hacerse refugios “homeless” ) inquiero sobre ella y su utilidad, pues yo no suelo dormir en el patio ni quepo en la caja, ni uso cartones para dormir, prefiero las mantas, su respuesta fue: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Han venido varias veces a hacer obras y reparaciones, y siempre se les ha dicho a los operarios que cuidadín con hacerle algo, aunque, quede claro... “EL GATO NO ES NUESTRO”...
 
En la oscuridad de la noche, en épocas de celo, el minino ha organizado serenatas que ni la Tuna de filosofía. Ante mi comentario de que, tal vez, los vecinos quisieran dormir y si la cosa seguía y, habida cuenta de que el “animalico” no canta demasiado bien, falla en bajos y desentona en agudos, quizás, sólo quizás, iban a decir algo... La respuesta ha sido, ya pueden denunciar lo que quieran porque “EL GATO NO ES NUESTRO”...

La Policía Local vino amablemente a informar a los vecinos del barrio de que estaba prohibido dar de comer a los gatos callejeros y otros animales (de los políticos no dijeron nada) mi progenitora, impertérrita, sin pestañear y con más bemoles que el Lute ante un interrogatorio de “la pestañí”, les espetó: “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Hace unos meses, me pidieron un gato pues unos amigos querían librarse de una invasión roedora en su casa de campo, les dije que contaran con uno que tenía experiencia acrisolada en caza de cucarachas, que todo era cuestión de motivarlo e hiciera algún cursillo previo en tal menester del INEM... Pero no pude regalarlo, porque según me indicó la "superioridad al mando", no podemos hacer tal ya que “EL GATO NO ES NUESTRO”...

Hace poco las hijas de una amiga vinieron a casa y vieron al gato tumbado a la bartola en su caja, me preguntaron por él y por su nombre... No pude menos que responder, no lo sé “EL GATO NO ES NUESTRO”...


Barajo el nombre de “Nemo” para el okupa solitario del patio, amante de los cartones, pero total... para qué molestarse en ponerle nombre si “EL GATO NO ES NUESTRO”...

jueves, 19 de marzo de 2015

Puto día del padre....

Puto día del padre....

Servidor no tiene "padre"... al menos no lo que se entiende como tal... Así que cada 19 de marzo, ningún establecimiento del ramo (grandes almacenes) ve depositado mi óbolo en tan noble causa...

Servidor no tiene padre... sino un "tipejo" que tras casarse con mi progenitora decidió que la pesada carga familiar era mucho para su "escaso" cuerpo de 1,98 y que, a cambio de unas libras, le firmó a mi señora madre el permiso para poder marcharme de la pérfida albión... 

Servidor no tiene padre... en casi medio siglo no se ha molestado en contactar conmigo, que como todos y todas sabéis soy un dechado de virtudes a la par que un tipo agradable... Y hasta guapo dicen algunas amblíopes, ciegas, almas caritativas y demás deficientes visuales...

Servidor no tiene padre... de hecho, llevo "asesinándolo", desde pequeñito, en cada ocasión que me preguntaban (ahora ya no se estila) "profesión del padre", yo le adjudicaba la de "difunto" que, al menos, es descansada, y también, porque no creo fuera correcto poner "hijo de puta" o "donante universal de semen"... Por otro lado, ignoro cuál era su profesión "auténtica", al parecer ingeniero electrónico, supongo que mi aversión a los enchufes viene de ahí, siendo "freudiano"...

Servidor no tiene padre... Tiene, eso sí, las fotos de la boda, otra en la que me sujeta en una bañera (ignoro si con intención de ahogarme cual roca Tarpeya acuática ) y poco más... En el fondo una suerte, porque la pinta del "coleguita" era casi de gangster pelirrojo de clan irlandés americano, sin puro y sombrero que, al menos, le hubiera prestado elegancia o dado prestancia... 

Servidor no tiene padre... y sí, por si os lo preguntáis, es posible odiar a un desconocido... 

Servidor no tiene padre... Y no, ni ganas de conocerlo...

Servidor no tiene padre... Lo que bien mirado ha sido una gran suerte para mí en la vida... Así encontré en los "mandos" de la extinta OJE aquellos criterios de autoridad y ejemplos viriles que un niño siempre necesita y tras mi paso por la mencionada y añorada organización me construí una visión del mundo primero azul y luego negra, muy negra, cada vez más negra de camisa, corazón y alma que aún hoy me acompaña...

Servidor no tiene padre... Y si me preguntáis su nombre os diré: ni lo se, ni lo recuerdo, ni me importa, y allí donde estés, púdrete hijo de la gran puta !!

martes, 24 de febrero de 2015

Relatos de una vida rutinaria (1)

De fisioterapeutas, osteópatas y panzas...

Paseo hace años un embarazo prolongado en tiempo y espacio, lo que me da cierta elegancia osezna en los andares, prestancia y, a veces, dolor de espalda... Fui al médico traumatólogo, eso ponía el cartel, y me vio entrar como si hubiera perdido las llaves o haciendo un vasallaje propio de ministro franquista... Y el galeno, hombre de gran perspicacia y viéndome doblado y con la nariz casi rozando el suelo, me pregunta antes de invitarme a sentarme: ¿ qué le pasa ? Iba a decirle: está claro, vengo a que me inspeccionen la próstata (soy irlandés no puedo evitar un buen chiste) pero por educación y respeto a las batas blancas le dije: “me duele tanto la espalda que me he quedado enganchado...” Respondióme el individuo: ¿ Y con esa panza que espera... ? ¡¡¡ Que pase el siguiente !!!

Tras la breve y amable visita,  al día siguiente iba yo por el rastro buscando libros, como siempre, rutinario que es uno... y con un dolor de espalda tal que más parecía que había perdido un euro que no que fuera de caza de vetustos ejemplares impresos. Una señorita, bastante mona, me espeta. “perdona yo doy masajes...” Antes de obsequiarle con el estilo irlandés que ya he dicho me caracteriza de reírme de todo un: “pa follar estoy yo ahora”, va ella rápida y veloz, y me da su tarjeta... Efectívamente era masajista. Yo siempre le he dado mucha importancia a las tarjetas, por eso, quizás, nunca me he hecho una... Menos mal que por una vez mis pensamientos fueron más lentos que mi lengua... Quedamos para esa misma tarde. Hecho un cuatro (sin el seis ni el retrato), me desplazo a su domicilio...

En una habitación que parecía un “puticlús”oriental entre tanto incienso, música india y decoración de trapitos budistas colgando, me tumbé y empezó... Empezó la tortura... Empezó a masajearme y a hacerme llaves de judo por lo que recuerdo de tan aburrido deporte que practiqué en mi juventud...

Tras una hora larga( y yo de natural ingenuo esperando que al menos hubiera “final feliz”), pero muuuuyyyyyy larga  casi tanto como las cenas con una de mis ex suegras, en total  silencio como mandaban sus cánones, y cuando ya le iba a preguntar a la “masajista titulada” si lo suyo para conmigo era algo personal o profesional y sin rencores, me dice: “Eduardo lo siento, pero no puedo contigo”. La frase no me es desconocida del todo, ni es la primera vez que la escucho, todo sea dicho... Pero en este caso y contexto aclaró: “No puedo, necesitas un profesional musculado y grande, me estoy jodiendo la espalda yo...” A todo esto, con tanto masajeo, servidor había empalmado, o, seamos finos, “ereccionado”, participio que ignoro si existe, mi enorme verga (permítaseme la licencia literaria) La erección se me pasó “ipso fascio” nada más imaginarme una especie de masajista turco mostachudo, sudoroso y oliendo a Kebab, haciéndome un ocho y metiéndome mano...

Así pues le di las gracias por el consejo, y ella me dejó un rato solito en el potro de tortura... Pagué, me despedí, antes me había vestido (por seguir la línea cronológica) y me encontraba francamente bien, todo sea dicho... Llegué al coche hecho un chaval, no por mi vestimenta que siempre ha sido de jubilado, cogÍ mi “fragoneta gris metalizado” y no habían pasado 5 kilómetros cuando el dolor se triplicó...

Acabé en mi farmacia de confianza, es de confianza porque me dan los condones sin pedirme explicaciones ni sonrisillas cómplices, les conté lo pasado y me endilgaron Voltarén... Lo mismo que una vez que galopé con una de mis ex en la playa (¡ a caballo mal pensados ! ) y el equino se vengó de tenerme como jinete...

En resumen, me quede sin "final peliz" y sin perdiz, médico y masajista perdieron un "impaciente", la farmacia ganó un incondicional y "Voltaren" un adicto...
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