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sábado, 22 de octubre de 2011

Tintín y el misterio de las naranjas azules

Tintín y el misterio de las naranjas azules

4 de diciembre de 2006 Si alguien pensaba que había desaparecido de la faz de la tierra, ya sea por mi propia voluntad, ya sea por el voraz apetito del Kraken, se equivocaba. Una vez más me dispongo a llenar estas líneas de tonterías sabiduría... Bien, llevaba ya demasiado tiempo con una espinita clavada. Y es que, como buen tintinólogo, sabía la existencia del film "Tintín y el misterio de las naranjas azules", e incluso su reciente aparición en DVD en nuestro país, pero no había tenido la oportunidad de verlo. Tampoco había leído nada sobre ella, y debo decir que tratándose de una película francoespañola de 1964, no esperaba nada bueno. No solo por la nacionalidad y la fecha, sino por atreverse a pasar a todo un héroe (y lo que le rodea) a los 21 fotogramas. Así que, hartándome de valor, ví la película (de hecho, la ví con mi hermano, ¡así que si te pasas por aquí deja un comentario!).

La película parte de un guión bastante aceptable, que incluso podría haber dado pie a un buen cómic; el profesor Tornasol lanza un mensaje a todos los sabios del mundo, para pedirles que luchen contra el hambre en el mundo mediante la investigación con cultivos. Uno de estos sabios, el profesor Zalamea (español, valenciano para más señas) le responde y le envía una naranza azul. Esta naranja ha sido cultivada en tan sólo cinco días, en un clima desértico. Esa misma noche, un ladrón se hace con la naranja azul que recibió Tornasol. Tintín, Haddock y el pobre profesor deciden salir corriendo rumbo a Valencia. Una vez allí, descubren que el sabio Zalamea ha sido secuestrado. Cuando Tornasol investiga el laboratorio de su colega, también desaparece. Y, señores, tenemos la aventura servida. No contaré el desenlace por si alguien quiere ver la película.

Los personajes están, en general, bien elegidos. El actor que encarna a Tintín, pese a no tener gran parecido (¡es complejo parecerse al dibujo!), sabe estar en su sitio. Incluso demuestra su buen estado de forma en alguna pelea que otra contra los villanos de turno. El atuendo es identico al que lleva el reportero, y la moñita es más bien un tupé, al estilo Loquillo. Como sucede en los cómics, Tintín no es "el centro del universo" en la película; es importante, pero no "eclipsa" a ningún otro. Mi preferido es, sin duda alguna, el Capitán Haddock , y es que el actor simplemente lo borda. Aparte de que físicamente es clavado, el doblaje en español me parece genial, y han dado en el clavo con todos sus tópicos; marinero rudo, alcohólico, mal hablado, con ataques de tontería... Es perfecto, de lejos el personaje que mejor sale parado en esta adaptación.



El profesor Tornasol es otro de los personajes que pasan con nota. Quizá los años habrían hecho que mejorase el pelo postizo, pero físicamente es idéntico al del cómic. En cambio, en la actitud del personaje, quizá la adaptación flojee un poco. Otro de los actores, que en esta ocasión ni pincha ni corta, es Néstor (el mayordomo). Es verdad que en la película no tiene ninguna relevancia, pero... en el cómic tampoco (con la honrosa excepción de "El secreto del Unicornio", donde se da a conocer).


El que sí resulta muy mal parado es Milú. Ya ves tú, cualquier puñetero Fox Terrier blanco del mundo, bien entrenado, habría sido un Milú perfecto. Pero no, van y hacen este estropicio poniendo a un perro ratonero de raza indefinida, con una mala leche de aúpa y con las orejas gachas. No, señores. Esto sí que no lo tolero. Otras de las grandes meteduras de pata son Hernández y Fernández. Está bien, quizá los actores sean similares, puedo aceptarlo. Pero es que en toda la puta película no hacen NADA. ABSOLUTAMENTE NADA. Solo aparecen para un gag sin gracia y tremeeendamente largo. Para esto, hubiera sido mejor que no salieran.



Los escenarios elegidos para la película son correctos, en ocasiones bastate acertados, como podemos ver en la fotografía del palacio de Moulinsart. Sin embargo, una vez que vemos las habitaciones interiores, nos damos cuenta de que son pequeñas, y esa sensación de espacios amplios que corresponde a un palacio se pierde. Los escenarios en Valencia (no sé si es la auténtica Valencia o no, vaya usted a saber) también son aceptables; en una ocasión se ve un carro de naranjas (en el mercado), e incluso algún cartel en valenciano. Lo que si me llamó la atención es que Haddock y Tintín visiten un hostal donde hay una actuación de... ¿flamenco?. Sin embargo, los personajes no se dan un atracón de paella. Ellos se lo pierden...

Se ven una serie de detalles que el lector agradece bastante; por ejemplo, en el comedor de Moulinsart se puede encontrar el retrato del pariente pirata del Capitán Haddock, el caballero Francisco de Hadoque, cuadro que podemos ver en "El secreto del Unicornio". Es cierto que en el cómic ese cuadro nunca está en el comedor, pero es una licencia que podemos dejar pasar... Otro de esos detalles se ve en Valencia, donde un cartel anuncia la actuación de nuestra querida Bianca Castafiore. El cartel es, como no, un dibujo de Hergé. De hecho, la aparición del cartel es mucho más agradable que la del propio personaje, pues entra en la historia con calzador, sin venir a cuento ni tener trascendencia ninguna.



Creo que con esto se puede uno hacer una idea de a qué nos enfrentamos. No la considero una mala película, que va. Me esperaba algo muchísimo peor. De hecho, ahora busco como un descosido otro film que hicieron en su día, Tintín y el misterio del Toisón de Oro, del que he podido encontrar esta bonita fotografía con la que concluyo este concienzudo análisis a una de las joyas freaks de los años 60. Esto es ya, casi casi, arqueología del frikismo.



Perdón por la sobredosis de fotos, pero era material de vital importancia para mi análisis.
"Las películas acaban, pero el cine no termina nunca."

Entrada original:

http://www.150freak.com/2006/12/tintn-y-el-misterio-de-las-naranjas.html
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