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sábado, 19 de marzo de 2011

La blau division y las Baleares

Soldados de Baleares en la División Azul


El próximo mes de junio, se conmemora el 70 Aniversario de la salida de España de la División Española de Voluntarios, más conocida como División Azul.

Franco vio en ello la ocasión de devolver la deuda contraída con Alemania, y, devolviendo la visita a Rusia, la continuación de “la Cruzada Anticomunista”. Juan Juan Negreira, que posiblemente sea quien más a fondo conoce en Balears este episodio, señala que “Alemania, hasta ese momento invicta, representaba con su campaña antisoviética, la “Cruzada Europea contra el bolchevismo”, para ello contó con voluntarios de todos los países europeos, y claro, Franco no quería que España quedara al margen de ese nuevo orden europeo”.

Más adelante señala que “el partido único, Falange Española Tradicionalista y de las JONS, vio la ocasión de crear una División que, una vez que Alemania hubiera ganado la guerra, regresaría victoriosa a España e impondría su revolución nacional sindicalista. Franco, que vio en ello el peligro de que, siguiendo el modelo alemán, Falange creara su propia milicia, organizó la División con personal del Ejército para los grados de jefes y oficiales, dejando la suboficilidad y tropa para los voluntarios civiles”

El número de voluntarios superó con creces las plazas disponibles. Pero, ¿qué motivo a aquellos españoles a pelear ahora en Rusia? “Hay quien dice que fueron por dinero, los hay que asegura que los obligaron a ir y los hay también que aseguran que fueron republicanos camuflados para “salvarse ellos o a los familiares que estaban en la cárcel”.

A lo del dinero hay que descartarlo de plano, “pues cuando se conocieron las condiciones económicas del alistamiento, éste ya había prácticamente concluido. Por otra parte –sigue explicando Negreira- no lo olvidemos que en mayo de 1941 Alemania y España firmaron un acuerdo por el que cien mil trabajadores podían emigrar a Alemania, con mejores sueldos y condiciones que los de la División, y encima no corrían peligro sus vidas en los frentes de batalla. Por su parte, los divisionarios cobrarían el equivalente a su graduación con la Legión Española, más los complementos de combate que les abonase Alemania. Y en lo que respecta a los obligados y “republicanos camuflados”, salvo contadísimas ocasiones de un reducido número, basta, si no, consultar “Los Divisionarios” –de reciente publicación en Baleares-, para ver como los sucesivos partes de las unidades informaban que no había voluntarios en tal o cual unidad.

Asi, pues, los voluntariuois de les Illes se alistaron, unos por cierta dosis de aventura, otros por ser familiar de asesinado en el bando frentepopulista, otros por convicciones religiosas de ir a luchar contra el ateísmo marxista, etc. Pero, sobre todo, el denominador común del voluntariado, fue su anticomunismo.

En Baleares la recluta de voluntarios se cubrió enseguida, superando en mucho el cupo exigido: 8 coroneles, 15 tenientes coroneles, 17 comandantes, 22 capitanes, 66 tenientes, 90 alféreces, 20 brigadas, 157 sargentos y 14 miembros de los cuerpos auxiliares y servicios. Y esto solo en los procedentes del Ejército, ya que habría que añadir a la tropa y los civiles alistados por Milicias.

Este contingente balear fue paralizado, ya que, ante el temor de un ataque aliado, e incluso de la propia Italia Fascista, Baleares necesitaba de todas sus fuerzas. Es por lo cual que no saldrán las expediciones baleares hasta marzo de 1942, con el primer y gran relevo de la División en Rusia.

En cuanto a los puntos de salida, los baleares que habían partido en 1941, lo hicieron, su mayoría, desde sus destinos en la Península, e incluso, los menos, desde sus universidades. De Baleares apenas habían salido unos pocos herradores y veterinarios, debido al importante número de caballos que usaba la División Azul al ser hipomóvil. De Mallorca había salido, por ejemplo, el comandante de Estado Mayor Jaime Homar Servera.

Cuando por fin salen los baleares en 1942, al llegar se encuentran un frente estabilizado, en el llamado “Cerco de Leningrado”. Inicialmente, participan en los combates de la llamada “Bolsa del Voljov”, pero donde se producen las bajas más numerosas, es en la famosa “Batalla de Krasnij Bor”.

De Baleares llegarán a salir unos 700 hombres, comprendiendo los salidos de aquí y de la península. Cuatro de ellos comandantes del Ejército: Jaime Homar Servera, Antonio Grau Pujol, José Alemany Vich y José Payeras Alcina. Los dos últimos murieron allí, Alemany en julio de 1943, y Payeras en febrero de ese año, durante la batalla de Krasnij Bor al ser bombardeado su bunker.

De estos 700 baleares, murieron 50, la mayoría en combate. Tres mallorquines conocerían los campos de concentración soviéticos durante once años, muriendo uno de ellos, el sargento Bartolomé Oliver Ramis, de Binissalem.

El regreso a Baleares de la División Azul, al igual que en el resto de España, se hizo por la puerta de atrás. “El consabido ajedrez político de Franco empleaba ya otras fichas –recuerda Negreira-, y éstos fueron peones que convino apartar del juego. Los militares regresaron a sus cuarteles, y los civiles a sobrevivir en una España de posguerra, que ya había cubierto sobradamente las plazas vacantes para sus excombatientes. Para la Falange representó el fin definitivo de sus aspiraciones revolucionarias, por lo que muchos de ellos rompieron los carnets y se insertaron en la difícil vida cotidiana.

No será hasta 1954, en que estos divisionarios se empiecen a organizar en Hermandades. En Baleares su primer presidente será Soriano Frade, polémico director de Información y Turismo. Esta hermandad, inicialmente, cumplirá dos grandes cometidos: el primero gestionar las pagas y compensaciones económicas pendientes con España y, sobre todo, con Alemania. Viudas, huérfanos, mutilados, etc., pudieron por fin cobrar sus retribuciones. El segundo, ayudar a los divisionarios que se encontraban en serias situaciones económicas. Pese a lo difundido, en los ficheros de esta Hermandad se puede observar como los “colocados” funcionarios son apenas unos pocos, la mayoría trabajaba en un sector incipiente y en alza en esas fechas: el turismo y la construcción.

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