El 20 de febrero de1909 el poeta y dramaturgo Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944) publicó en el diario "Le Figaro" de París lo que se ha conocido como el primer Manifiesto Futurista. Marinetti, testigo y protagonista de los cambios culturales que sucedían en París, intentaba situar la cultura italiana a la misma altura. Buscaba además que este movimiento, a diferencia de otros que circunscribían su acción sólo a lo plástico o lo literario, implicara una actitud vital capaz de influir en la sociedad y se identificara con los nuevos avances tecnológicos, rompiendo con lo tradicional o con "las reliquias del pasado" como él decía. Su frase más conocida es tal vez esta: "Un automóvil de carreras, que parece correr sobre la metralla, es más hermoso que la Victoria de Samotracia".

A partir de 1910, se sumaron a los literatos del movimiento pintores, escultores, arquitectos, músicos, fotógrafos y cineastas. Los pintores Boccioni, Carrá, Russolo, Severini y Balla

publicaron en Milán el manifiesto de los pintores futuristas. En éste y en siguientes defendieron cosas como:

  • Una estética inspirada en el dinamismo, la velocidad y la tecnología derivadas del nuevo entorno industrial. Esta idea se desarrolló tecnicamente a través del puntillismo postimpresionista y del cubismo analítico. Las imágenes descompuestas, superpuestas o simultáneas podían expresar a la perfección el movimiento y la velocidad. El cuadro de Giacomo Balla Dinamismo de un perro con correa de 1912 es un perfecto ejemplo. El movimiento y el color implican en el espectador una carga emocional-visual.

  • Un nuevo comportamiento político pasional y agresivo partidario de soluciones violentas. Inicialmente simpatizaron con el anarquismo por lo que tenía de gesto destructivo de todo lo establecido, pero al comenzar la Primera Guerra Mundial cambiaron su actitud hacia el patriotismo emotivo. Primero fueron declarados partidarios del intervención en la guerra y cuando Italia entró incluso participaron en ella. El arquitecto Sant´Elia y Boccioni murieron en combate (1916) y Russolo fue herido de gravedad.

Gino Severini. Tren armado en acción, 1915. MOMA.

  • Coherentes con su idolatría por la técnica y la máquina, rechazaron radicalmente el pasado. Decían odiar las ruinas, los museos, los cementerios, las bibliotecas, el academicismo y la imitación del pasado. Se identificaban, en cambio, con las metrópolis caóticas, los café-conciertos y el trabajo industrial. Buscando una audiencia masiva de su arte trataron de difundirlo a través de técnicas publicitarias y el diseño de mobiliario y de uso cotidiano.

  • El clima de libertad creadora y de espíritu anti-pasado, animó a a algunos de sus componentes a indagar en la abstracción. Boccioni y Balla llevaron acabo experiencias desde 1910 y en el periodo de entreguerras Prampolini y Munari.

Giacomo Balla. Manifestación patriótica, 1915.

  • También se declaran profundamente antifeministas.

El futurismo en el periodo entreguerras.

Al llegar la Guerra, como hemos visto, desaparecieron como grupo por participar en la misma o porque algunos de ellos evolucionaron hacia otras tendencias. No obstante, a partir de 1919 Marinetti se dispuso a reorganizar de nuevo el movimiento. Aunque programáticamente pretendió que fuera una continuidad, la realidad es que se concretó de modo muy distinto. Los futuristas se articularon como Partido Político Futurista, sintiéndose atraídos por "el espíritu puro, atrevido, anti-socialista, anti-monárquico y anticlerical" de los postulados propugnados por Mussolini. Ese mismo año su partido fue una de las tres fuerzas principales que integraron los "Fasci di combattimento".

Fortunato Depero. New York, 1930.

La verdad es que el Futurismo se distanció del régimen de Mussolini en los años siguientes en tanto en cuanto, este último, se aproximó a posiciones conservadoras. Pese a todo no se dio una ruptura total, por lo que no es del todo injusta la vinculación que se hace entre futurismo y fascismo. En la década de los 30 había perdido su fuerza inicial, entrando en un proceso de desintegración que hizo inviable su continuidad como movimiento. De este segundo futurismo destaco la obra de Fortunato Depero, muy vinculada con el cubismo y la publicidad.