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domingo, 19 de diciembre de 2010

Bodegas submarinas, el futuro de la enología

Hace unos meses un grupo de buceadores encontró en el Mar Báltico, entre los restos de un barco hundido, unas treinta botellas de champán del siglo XVIII. Sorprendentemente esta bebida se había conservado en perfecto estado y los enólogos que la probaron aseguraban que incluso había desarrollado "trazas de madera y tabaco".

Situaciones como éstas han sido las que han animado a la empresa bilbaína Bajoelagua Factory para desarrollar un laboratorio submarino de envejecimiento de bebidas en Plentzia.
Han sumergido unas 1.600 botellas para empezar, a pesar de que los módulos tienen una capacidad de 40.000 recipientes.

Estos módulos están sumergidos entre 10 y 15 metros de profundidad y tienen una altura de poco más de 3 metros, una dimensión que permite que las corrientes marinas circulen dentro. Cuentan con distintos sensores para recoger la información que posteriormente se vuelca en un innovador software de gestión de datos, así como con cámaras que permiten controlar el proyecto en todo momento.


¿El objetivo? Comparar los vinos envejecidos bajo el mar y los que envejecen en una bodega tradicional. Los investigadores se centrarán en el estudio de otros factores: ¿cómo se ven las botellas afectadas por las corrientes marinas y por la temperatura del agua? y, más concretamente, ¿cómo son colonizadas por conchas y crustáceos?

Este proyecto es por ahora un experimento, pero el objetivo es que en un futuro no muy lejano se pueda desarrollar un mercado en torno a estas bodegas submarinas para los viñedos interesados. Ya hay 14 Denominaciones de Origen de toda España (entre ellas Toro, Ribera de Duero, Jumilla, Rueda y Valdepeñas) que participan en el curioso proyecto.

¿Por qué este interés en el envejecimiento marino del vino? Porque según dice le da un sabor diferente, con un gusto a yodo. Saracho, director general de Bajoelagua Factory asegura que hay quienes afirman “que con la presión del agua, el vino envejece más lentamente. Nuestro interés es, pues, investigar qué sucede ahí abajo y aportar pruebas para saber si verdaderamente se modifica el gusto. Y si es así, por qué y cómo”.

Pero la iniciativa no se llevará a cabo sólo con vino, también se hará con otras bebidas como ron (huuuummmmmmm) o champán.

La estructura básica del laboratorio submarino, "el primero en el mundo de este tipo", según Saracho, forma un arrecife artificial en el que ya ha surgido vida. Dicen los expertos que éste será el futuro de la enología, sólo el tiempo lo demostrará y yo espero estar alli para probarlo !!!
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