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martes, 12 de octubre de 2010

Ernesto Milà y sus "ultramemorias"

Leo a Ernesto Milà, escritor, editor, agitador, "plasta intelectual" como el mismo se autodenomina, desde los años setenta con su "ofensiva neofascista" libro que más que leer, devoré y casi devocioné durante años... 40 años después sigo leyéndolo... Lo que quizás diga muy poco de mi y mucho de Ernesto, que ha escrito miles y miles de esas armas poderosas que son las palabras, cientos de dardos en forma de artículos y decenas de esos artefactos bélicos de destrucción masiva que son los libros....
Su prosa acerada, su ironía, su formación ideológica, sus militancias, sus conocimientos sobre el mundo de las sectas, los sectarios y los conspiracionistas de todo pelaje y condición, sus análisis, sus recuerdos y sus memorias han sido fuente de inspiración para varios artículos míos y me han hecho reír, sonrojarme y a veces casi llorar de rabia e impotencia y, sore todo, darme cuenta de que una de las cosas que más valoro a estas alturas de mi vida es el tiempo. El tiempo perdido en quimeras vanas que Ernesto ha sabido reflejar con su estilo habitual y de estar a la vuelta del camino como don Pio Baroja tituló sus memorias.


Aquí os dejo un párrafo Ernesto Milà que resume años de militancia y con el que me identifico plenamente:
Nuestro error consistió, fundamentalmente, en enfrentarnos a la Bestia -los Estados modernos- y a sus lacayos -marxistas en la época y liberales de todos los pelajes- y creer que existía una posibilidad de vencerla. Olimos su fétido aliento, nos cubrió con su baba ardiente y nos barrió. Durante años fuimos apestados. Bastaba que alguien recordara que habíamos militado en la extrema-derecha para que se justificara cualquier marginación. El año pasado, un periódico, El País, se creyó en la obligación de recordar nuestra pasada afiliación a la extrema-derecha solo para torpedear al periódico de la competencia con el que colaboraba. Nos enfrentamos a la Bestia y perdimos; en realidad, no teníamos ninguna posibilidad de vencer. Para algunos de nosotros, el combate valió la pena: tuvimos experiencias humanas de una intensidad inigualable y comprendimos algunas frases de Jünger en Tempestades de Acero o de Evola en Cabalgar el Tigre. Dado que militábamos en lugares extremos, parte de la militancia que acudía era también extrema: conocimos seres de una bajeza y vileza infame, pero también y sobre todo, tuvimos la suerte de relacionarnos con monumentos de austeridad y valor, heroísmo y entrega. Los años de lucha política nos transformaron como el crisol y el atanor transformaban la materia prima de los alquimistas. Gracias a los años de militancia encontramos nuestra verdadera vocación que nada tenía que ver con la política.


Me entra un especial regocijo cuando me siento a leer cosas suyas. Os recomiendo las "ultramemorias" a todos aquellos que un día pisamos el asfalto como soldados urbanos y nos lo acabamos comiendo... Y es que está claro, cualquier tiempo pasado fue... Pasado y perdido como decía alguien que lo buscaba... Pero qué coño, que nos quiten lo bailao !!




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