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domingo, 29 de agosto de 2010

Roma y Pompeya en un caluroso “ferragosto”


Antes que nada decir que esto es una crónica personal, muy personal, de mis viajes, no es una guía de viaje, ni cosa similar, aunque se incluyan consejos. Para eso están las del “trotamundos” y similares, o esta página que amablemente nos da la oportunidad de bajarnos en PDF visitas organizadas a distintas capitales europeas. http://www.viajarsinrumbo.com/escapa-guias/.

Algunas recomendaciones, eso sí…
El común de los mortales tenemos vacaciones en verano, si pensáis visitar Roma en este período, que los romanos denominan “ferragosto” (agosto de hierro) prepararos para colas, aglomeraciones, y un calor “caldo” insoportable, y eso que yo vivo en Mallorca que no es gélida precisamente… Programad las visitas por la mañana y por la tarde a partir de las seis. Y conservad esa tradición tan española de dormir la siesta. Al mediodía sólo los perros y los turistas pasean por Roma. Eso dicen los romanos y ahora lo entiendo…

No vayáis, si podéis claro, a hoteles de tres estrellas, mínimo de cuatro, si podéis repito. Y no os dejéis engañar por lo “céntrico” de los hoteles de modesta categoría. Resulta que son más caros los de 3 estrellas “céntricos” que los de 4 alejados del centro ¡! Y las incomodidades son muchas… Y yo ya no tengo edad para aventuras… Buscad cualquier hotel de 4 estrellas (que tampoco son nada del otro mundo en Roma) cercano a una estación de metro, aunque sea la de final de línea. Siempre serán mejor opción que los otros.

Roma sólo tiene dos líneas de metro, son fáciles de seguir sus indicaciones y comunican casi todos los lugares “famosos” e indispensables. Además hay varias opciones de billetería que aquí os explican muy bien: http://www.visitandoeuropa.com/roma/transporte/billetes-pases-tipos-validacion.html
Los autobuses son muy numerosos, pero algo complicadillos de usar, y no todos los chóferes están para avisarte de las paradas…

Hay fuentes públicas por casi todo el centro, llevad una botella vacía que podréis rellenar, y os ahorraréis los 3 o 4 euros (un robo) que piden los puestos ambulantes (en manos de indios casi todos) por una botella pequeña de agua.

Muy recomendable son las preinscripciones "prenotazzione" si pensáis visitar los museos vaticanos y demás, o el Roma Pass y otros sistemas de ahorraros colas que podéis encontrar por la red.

Si no vais a un restaurante de lujo, que esos son buenos en todos sitios, absteneos de los restaurantes de medio pelo, son muy caros para su categoría y no demasiado buenos, en cambio hay cientos de chiringuitos de gama baja que os dejarán satisfechos. El mejor lugar en el que comí en Roma fue en una terraza a orillas del Tiber, en un chiringuito sin ninguna pretensión en frente del Foro Itálico, en la esquina del puente del duque de Aosta. Hummm... Mozzarella de Búfala con albahaca fresca y un Tiramissú con el mascarpone más dulce que he probado nunca, y además la joven pareja italiana que lo atendía nos explicó como se llamaban las viandas en italiano. Una lección de idioma culinario en la lengua de Dante. Lo dicho, no tiréis dinero en restaurantes "con pretensiones", no vale la pena, id directamente a los chiringuitos de barrio, o restaurantes populares, os llevaréis sorpresas agradables.

Roma
Caput mundi, ciudad eterna, capital del imperio, la más visitada del mundo... De cinco días me han sobrado dos… La verdad es que con la edad me vuelvo gruñón, comodón, y exigente, y Roma en algunas cosas me ha decepcionado, quizás porque las expectativas eran muchas, en otras me ha sorprendido y en muy pocas me ha impresionado… Por cierto, de iglesias no he visitado ni una... Jejejeje ya conozco la "decoración"... Excepto eso sí la basílica de San Pedro y el Vaticano, por aquello de decir que he estado en una ciudad estado...
una de las pocas cosas que me han impresionado ha sido el Coliseo sin duda alguna… Me quedé hasta callado (raro en mi) al entrar por sus arcadas y ver su foso. Impresionante. Toda la información previa no mermó para nada la agradable sorpresa de visitar los restos de semejante obra civil… El pequeño museo que hay en los pasillos es "simpático" diría yo.

Por el contrario el foro romano, no es más que un cúmulo de ruinas caótico y que sólo con la compañía de un profesor de historia especializado en arqueología o con esas guias de moda “Roma reconstruida” puedes “entender”. No se os ocurra alquilar la “audioguía” pues resulta que los números del plano que te adjuntan no figuran en los monumentos, con lo cual no sabes cuándo te están contando una cosa u otra y encima es la guía más ampulosa, farragosa y plúmbea que he escuchado en mi vida. Lo único que me llamó la atención fueron unos restos que están “protegidos” por una casona que parece una iglesia, en el que se supone que están los restos del “parlamento” romano… Pensar que en esos lugares se decidieron pasos importantes de la historia clásica europea impresiona. El resto del foro romano “pa” salir corriendo, lo cual hice sin rubor alguno…

En la Fontana di Trevi es
recomendable hacerse una foto en el gran cántaro colocado en la parte derecha de la fuente del que se dice fue colocado por el mismo Salvi, para que un barbero que le molestaba con sus continuas criticas, no pudiese ver las obras. Realizamos las visitas de “obligado cumplimiento” La Piazza d’Espagna, Piazza del Popoli, el Panteon, etc. y para gustos colores... Por cierto, casi todos los monumentos romanos llevan un "sobrenombre" popular... El monumento a Victor Manuel (no es el cantante) es "la tarta", la magistratura "el palazzato", etc...

Roma y el Veintenio

Me resultó agradablemente sorprendente encontrar restos del "veintenio" por Roma, desde el Foro Itálico con sus mosaicos y obelisco, a continuas placas, litores e inscripciones esparcidas por diferentes lugares. Parece que la memoria histérica no ha llegado hasta aquí, o sencillamente los romanos actuales saben vivir con su pasado.

Foro Itálico


En estas instalaciones destaca el enorme obelisco conmemorativo en honor a Mussolini y donde se puede leer en caracteres cubitales Mussolini Dux y varios mosaicos de temática fascista.

El Barrio E.U.R.

Con monumentales edificios de mármol blanco, en los que se pueden encontrar numerosas referencias al Duce y a su Imperio. Construido en el año 1942 con ocasión de la Exposición Universal de Roma que debía celebrarse en conmemoración del vigésimo aniversario de la Marcha fascista sobre Roma (1922), el distrito del EUR - que toma el nombre de la citada Exposición - es famoso por su arquitectura, basada en la ideología fascista: un estilo arquitectónico inspirado en la urbanística clásica romana al que se aportan elementos del “Racionalismo Italiano” y del “Neoclasicismo Simplificado” propugnados por el arquitecto Piacentini.

El símbolo de este estilo arquitectónico es el llamado “Coliseo Cuadrado”, apodo dado al Palazzo della Civiltà Italiana construido por los arquitectos Guerrini La Padula y Romano (también conocido como Palazzo della Civiltà del Lavoro), de clara inspiración metafísica. De entre los numerosos edificios de arquitectura fascista presentes en la zona, destacan el Palazzo dei Ricevimenti e dei Congressi, la Iglesia de los Santos Pedro y Pablo, la estela dedicada a Guillermo Marconi, el Museo de la Civilización Romana, y el Museo Nacional Prehistórico Etnográfico Luigi Pigorini. La construcción del barrio concluyó a finales de la década de 1950, con ocasión de la celebración de los XVII Juegos Olímpicos de Roma de 1.960, año en que se terminó la edificación del Palazzo dello Sport, del Velódromo y del lago adyacente. En la actualidad, además de albergar las sedes de numerosos despachos y oficinas públicas y privadas, es un distrito residencial bien comunicado y muy vital.

Villa Torlonia: Visitando a Mussolini

Mussolini y su familia ocuparon todos los pisos del edificio, que conserva gran parte del mobiliario original. Mussolini dormía en la habitación del príncipe en la primera planta, mientras que Rachele Guidi vivían con el en la sala contraria a esta. Los hijos de Mussolini y el personal vivía en el tercer piso. El estudio de Mussolini estaba adyacente a la habitación.
Si alguien desea indicaciones concretas de cómo llegar a todos estos "santos lugares" que me lo indique en mi correo electrónico.

Monte Testaccio: Un yacimiento "marchoso"
Una visita obligada para todos los aficionados a la arqueología. Se pueden ver en varios lugares donde no hay vegetación los restos de ánforas (de la Bética la mayoría) apilados y que forman este montículo artificial, que ahora está rodeado en toda su base por bares de "marcha" (y no sobre Roma precísamente). Fuimos por la mañana cuando estaba todo cerrado y no había ni un alma y pudimos circunvalar todo el monte, que lamentablemente solo se puede visitar con "preinscripción" y por "pofesionales" (la erre obviada a posta). Ya podrían poner un pequeño museo para promocionarlo y recabar fondos para su explotación arqueológica integral. Curiosamente es un arqueólogo español el que trabaja ahora en el yacimiento del Testaccio. Me pregunto cuantos de los "marchosos" que frecuentan el lugar sabrán ni tan solo que son esos trozos de "tiestos" (de ahí el nombre del montículo) que forman sus laderas...

Pompeya: soñar caminando

Pues después de tantos años leyendo sobre esta ciudad, viendo documentales uno tras otro, y recomendándosela a mis alumnos y amistades, ya era hora de verla en persona ¿no? Tuvimos la suerte de tener un guía local, Don Vittorio, que era profesor de lenguas clásicas. La visita fue algo sublime gracias a las explicaciones de este cultísimo docente que además habla un castellano mucho mejor que el nuestro. Sin palabras la visita a Pompeya, resulta mágico poder andar por las calles de una ciudad con 2000 años de historia.


Vuelta a Ítaca

La verdad es que no creo que vuelva a Roma. A Nápoles y Pompeya posiblemente sí, me quedé con ganas de ver el Museo de Nápoles. Algunas cosas (pocas en número) de la ciudad eterna me han impresionado, otras me han dejado impávido, y otras me han decepcionado. Hemos tenido suerte con los italianos que hemos conocido, la mayoría son muy simpáticos y educados. La crónica, esta vez, es breve, pero es que aún estoy cansado por las horas y horas de pateo continuo por los adoquines de la ciudad que una vez dirigió el mundo y en la que una vez la E.F. nació y sucumbió.




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