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domingo, 7 de marzo de 2010

Fin de semana en Lisboa pasado por agua…

La verdad es que la página de previsión de tiempo de Yahoo, parca en explicaciones pero siempre infalible, nos advertía que el fin de semana sería ventoso y lluvioso, sólo el lunes (segunda feira) lo anunciaba como soleado. Y acertó plenamente… Podemos decir que el turismo que hemos hecho en Lisboa estos tres días ha sido “de paraguas”… Pero empecemos por el principio, que además es de buen gusto hacerlo. Cuatro éramos los viajeros: Alguna, Cristina, Javier y el que suscribe (Eduardo). Javier, hombre previsor donde los haya, llevaba encima un archivo de guías de viaje, reseñas de Internet y una colección de planos y mapas, aunque esta vez no llevo pinzas de la ropa (creo…) y gracias a él pudimos hacer más cosas de las que esperábamos. A los que os animéis a ir deciros que guías y recomendaciones encontraréis muchas en Internet, a lo largo y al final de la entrada os hemos puesto algunas informaciones, pero esto no es más que una crónica personal con algún consejillo.Para empezar decir que Lisboa no es una gran capital al estilo de Madrid o Barcelona, parece más una capital de provincias que la de un país como Portugal. Es más “familiar” de lo que uno imagina y está necesitada de una restauración profunda… No es extraño encontrarte con edificios vetustos y reformados, junto a otros que se caen a pedazos, abandonados o con “soriasis”… La estética de muchas tiendas, se estancó en los años setenta, otras conservan el gusto de finales del XIX y principios del XX. Por todo ello es una capital con “encanto”…

La historia de Lisboa es una de las más antiguas de Europa, habiéndose fundado la ciudad hace tres mil años. Es junto a otras la más antigua de Portugal y tras Atenas, la capital más antigua de Europa, es cuatrocientos años más vieja que Roma. Ciudad de fundación fenicia 1200 años ac La nueva ciudad debió haberse llamado Allis Ubbo o puerto seguro en fenicio, según una de las diversas teorías que hay sobre el origen del nombre. Otra teoría dice que la ciudad toma su nombre del nombre prerromano del río Tajo, Lisso o Lucio. Los griegos conocían Lisboa como Olissipo y "Olissipona", nombre que pensaban que derivaba de Odiseo (Οδυσσευς), que para los romanos era Ulises (Vlixes), debido a que esta fue la ciudad que, según la mitología, creó Ulises tras huir de Troya y antes de partir hacia el Atlántico huyendo de la Coalición Griega. Más tarde, el nombre degeneró en el latín vulgar Olissipona. Fenicios, griegos, romanos, suevos, árabes, han pasado por Lisboa.

El terremoto de Lisboa de 1755 (9 en la escala de Richter) que fue uno de los terremotos más destructivos y mortales de la historia, causando la muerte de entre 60.000 y 100.000 personas y seguido por un maremoto y un incendio, causó la destrucción casi total de Lisboa que fue totalmente reformada. Esta catástrofe pone punto final al antiguo régimen y da paso al Marqués de Pombal el cual como ministro intentará poner en práctica en Portugal las reformas científicas y liberales ya usadas con éxito en el norte, de las nuevas teorías políticas y económicas del Iluminismo. En Lisboa, el marqués, desoyendo los consejos de algunos que pretendían trasladar la capitalidad a otra ciudad, ordena la reconstrucción de acuerdo con las nuevas teorías de organización urbana, después de mandar a hacer una evaluación general de la situación a través de un inédito censo de población. La reconstrucción la pagó casi íntegramente Brasil, con más de veinte millones de cruzados (moneda brasileña). La ciudad recibe también ayudas de países como Inglaterra, España y de la Hansa, llenándose de andamios y obras. Los edificios que se construyeron eran de un estilo especial, con fachadas y número de plantas similares. Además se les dotó de una buena base para evitar que un nuevo terremoto volviera a destruir la ciudad. La innovadora estructura escogida consistía en un esqueleto de madera del cual se esperaba que absorbiera las ondas sísmicas y evitara el desplome del edificio. Todos los edificios de la Baixa fueron levantados sobre una piedra especial para dar más consistencia a los cimientos arenosos de la zona y garantizar la correcta transferencia de pesos del edificio para evitar posibles desplomes. Los nuevos edificios eran de propiedad horizontal, estando jerarquizados por importancia y calidad y por su proximidad a la calle (generalmente el último piso posee el techo más bajo, ventanas más pequeñas, divisiones menores etc.). Todos los edificios tendrían paredes cortafuegos separándolos unos de los otros. La estandarización de las fachadas, de las ventanas, de las puertas, de los azulejos de escudos, etc. permitía la aceleración de las obras ya que se producían en cadena. Todo el conjunto posee proporciones y reglas de composición clásicas, usando especialmente la proporción áurea.


La historia de Lisboa se encuentra ligada a su posición estratégica en la desembocadura del río más largo de la Península Ibérica, el Tajo. Su puerto natural era el más cómodo para el reabastecimiento de los barcos que comercian entre el Mar del Norte y el Mediterráneo. Además se encuentra en el extremo suroccidental de Europa habiendo sido un punto estratégico para las rutas comerciales con África y América.

Los españoles no les acabamos de resultar simpáticos a los portugueses, cosas de la historia…. Recordemos que varias veces hemos intentado dominar o invadir Portugal. De hecho, por eso y desde las guerras napoleónicas, Portugal miró siempre con buenos ojos a Inglaterra antes que a España… Una prueba de ello es que el casi 90 por ciento de los turistas que nos encontramos eran españoles, y sin embargo los carteles explicativos están en su mayoría en Inglés y portugués, y cuando están en varios idiomas, el español “se ha caído”… Aunque la verdad el portugués no es muy difícil de entender…

Desde el mismo aeropuerto, nos llevó a la capital lisboeta un simpático taxista que se nos ofreció a hacernos una vuelta turística al día siguiente. Siempre advierten en contra de estas ofertas en las agencias y las páginas de viaje, argumentando que te toman el pelo y tal, pero la verdad, nosotros podemos decir que con “Gregorio” encontramos una excepción, persona encantadora, simpática y muy profesional con un servicio de Taxi "personalizado". Os lo recomendamos (teléfono de Portugal 965807920), decidle que vais de nuestra parte. "Eduardo y Javier" de Mallorca. De hecho al ser cuatro personas nos salió muy bien económicamente la vuelta que nos dio por Lisboa y pueblos aledaños (Queluz, Sintra, Cascais, Cabo da Roca, Estoril, Belem). Con la comodidad que supone ir en coche a todos los sitios y que te esperen mientras los visitas, y teniendo en cuenta que el tiempo no acompañaba para cosas como correr bajo la lluvia, que por cierto fue incesante, o para invertirlo/perderlo en buscar autobuses, esperar, confundirse, volver atrás y todas esas cosas que tanto gustan a los mochileros y para las que a mi ya se me ha pasado la edad… El argumento final es que además de la comodidad, comparando el precio con las excursiones organizadas ha resultado que nos salió más barato por cabeza que haber ido aborregados en autobús/grupo/manada de turistas…

Nuestro hotel, el Fénix Lisboa, estaba en la plaza del Marqués de Pombal, el emplazamiento no puede ser mejor, al lado de los autobuses panorámicos, y con una boca de metro en la misma puerta. Junto a la Avenida Liberade que te lleva a la plaza del Rossio de donde salen los autobuses para el Castillo de San Jorge y la Alfama. El mismo viernes dejando las maletas nos dimos un largo paseo hasta el final del paseo Liberade: pastelerías por doquier, alguna embajada, edificios oficiales, tiendas de marcas conocidas, etc.

En Lisboa te encuentras tantas pastelerías como bares en algunas capitales de España. Lisboa es el calvario de un diabético… Menudas variedades tienen!! Vale la pena sentarse a degustarlas!! Como cosa curiosa, los pasteles “de nata” no son de nata, son de crema pastelera. Por cierto los famosos pasteles de Belem, los puedes encontrar en cualquier pastelería de Lisboa, lo digo por si os queréis ahorrar la aglomeración y cola que hay siempre en la pastelería “belemita”… Habalndo de pasteles, visitamos
la Pastelería Nacional que es una de las mejores pastelerías de Lisboa. Tiene una pequeña cafetería muy acogedora que es muy recomendable sobre todo los días de frío. Está cerca de plaza del Rossio, y os recomiendo las medias lunas, pastelito de estilo repostero árabe. Justo al lado la tienda de viandas, embutidos, licores, quesos y demás delicatessen ("mercearias finas") fundada en 1860, que se halla muy cerca (Rua da Betesga, 1A y 1 B) y que se llama Manuel Tavares .En nuestro periplo con taxista visitamos: El Palacio Real de Queluz
, también conocido como el Palacio Nacional de Queluz, fue uno de los principales palacios de la familia real portuguesa, que a partir de su construcción se convirtió en la principal residencia de los miembros de la Casa de Braganza. A su alrededor se desarrolló la población de Queluz, ciudad cercana a Lisboa perteneciente al municipio de Sintra. Sinceramente no vale gran cosa si lo comparamos con el Escorial o la Granja por ejemplo, u otros residencias reales españolas… Está en bastante mal estado todo , y no dejan hacer fotos con flash, por lo que salen fatal…
El Palacio Nacional de la Peña (en portugués Palácio Nacional da Pena) fue una de las principales residencias de la familia real protuguesa durante el XIX y a la vez constituye una de las máximas expresiones del estilo romántico en Portugal. Fue el príncipe Fernando II de Portugal
, esposo de la reina María II de Portugal, quien ordenó la construcción del palacio de la Peña en 1836. Se encuentra cerca de Sintra. Accedes a el a través de un autobús que imita un tranvía, es un delirio romántico de un rey consorte de ascendencia alemán que se montó este castillo en las antiguas ruinas de un convento, por aquello de loas ambientes románticos… Como buen edificio romántico es decorativamente muy atractivo, hasta lo kitsch en ocasiones, y en sus interiores predominan el horror vacui y el coleccionismo… Está repleto de objetos, y de vigilantes… Lo positivo: unos aparatejos de audio guía que por dos euros, en todos los idiomas, esta vez sí, te permiten escuchar mientras lo visitas. Lo negativo: que no dejan hacer fotos ni con flash ni sin flash, y no dan más motivo que un desagradable “porque no”… Lástima porque es un sitio divertido que gustó a todos… Me encantó el monstruo marino y grotesco que domina una de las puertas de acceso al castillo. El pueblo de Sintra, es primordial y eminentemente turístico, repleto de restaurantes y souvenirs, y comprenderéis que viviendo en Mallorca no nos llamen la atención las “trampas para turistas”, aunque encontramos una, el museo del juguete, que debido a mis aficiones me gustó mas y me deparó un par de sorpresas jugueteras muy agradables…

Después fuimos a comer a un restaurante cojonudo cordero al horno y bacalao, regado con vino verde, postres caseros y licor de guindas. Haciendo la digestión pasamos Cabo da Roca que es el punto más occidental de la Europa continental. El mar atlántico estaba embravecido. Qué diferencia con nuestro Mediterráneo. Bordeando la costa pasamos por Estoril, que no vale la pena, sólo es un casino con casas alrededor y con una estética un tanto hortera, de expansionismo turístico de los setenta, y llegamos a Belem, antes pueblo y ahora conurbación de Lisboa, donde está la famosa pastelería de los "pasteles de Belem" de los que ya os he habaldo y de los que tantas referencias encontraréis y que están por toda Lisboa... Del monasterio de los Jerónimos, sólo vimos el exterior, que tras tantas horas de viaje ya no apetecía mucho ver los jardines de dentro... En la Torre de Belem, curiosa edificación en donde pagaban los impuestos los barcos que se disponían a viajar por las rutas de Portugal, nos hicimos las fotos de rigor bajo lluvia, así como en el puente Salazar ahora veinticinco de abril, y en el monumento a los navegantes diseñado en los 40 y construido en los sesenta por orden de Salazar. Monumento muy al estilo Juan de Ávalos, que me encantó. En el mapamundi de su empedrado la consabida foto cerca de la silueta del lugar de procedencia.


El domingo la lluvia disfrutaba mojándonos… Fuimos con el metro hasta la plaza del Rossio y allí un autobús para el castillo de San Jorge, una vez más “patrón británico” de la ciudad… Al parecer antes era Santiago matamoros, pero claro lo exaltaba también el enemigo, es decir, los españoles, y los portugueses decidieron “cambiar de santo”… Ya se sabe, cosas de la “magia cristiana”… El castillo, de origen moro, tiene unas vistas magníficas, pero poco más… Hay un pequeño museo con cuatro restos arqueológicos, y hay visitas guiadas. Al salir callejeamos por la Alfama, con visita a la catedral incluida (en la que solo eché un vistazo pues la arquitectura cristiana me aburre soberanamente…). En el camino, cerca de la “Se”, la catedral, la agradable sorpresa de una pastelería modesta "Flor da Sé" pero mejor surtida que cualquiera de las de Palma de Mallorca. También se puede comer de menú.

Justo en frente hay una parada de tranvías (a mi me encantan los tranvías, y hacía 34 años que no había montado en uno, desde el viaje de estudios a Barcelona!) Así pues, a regañadientes de algunos de los compañeros de viaje, y teniendo en cuenta que la lluvia no acompañaba a callejear más, nos subimos al “tranvía 28”… Ojo, no se trata de ver las vistas, se trata de disfrutar de un viaje largo en tranvía… Recordad: línea 28.

El tranvía lleva funcionando en Lisboa desde el año 1873 y actualmente cuanta con 5 líneas que en conjunto tienen una longitud de 48 km, de los cuales 14,1 km están dentro de carriles reservados. Son amarillos y una buena manera de moverse por las estrechas e inclinadas calles del centro histórico y turístico, donde circulan algunos tranvías que son verdaderas reliquias y que aún siguen cumpliendo con su función, como por ejemplo los de la Línea 28, el favorito de los turistas. Su recorrido de casi 10 kilómetros tiene paradas en algunos de los monumentos más interesantes de Lisboa, como La Catedral de Lisboa, El castillo de San Jorge o La Plaza de Rossio, entre otros atractivos lugares. Los tranvías más nuevos son los de la Línea 15E que cubre el trayecto desde La Plaza del Comercio hasta el barrio de Belém. El horario de los tranvías es de 6:00h a 1:00h su precio 1,40 euros.



Y si clikais aquí tenéis una recopliación de turistas que han inmortalizado el recorrido del tranvía 28 lisboeta.

Remojados, o pasados por agua mejor dicho, volvimos al hotel a escurrirnos los calzoncillos calados, pues en este viaje he descubierto que el chubasquero de Decathlon que compré en el 2000 ya no es impermeable, snif… Secarnos, cambiarnos y a cenar!!. En la cena descubrí que era eso de un “Hard Rock”. Y… pues eso, que ya lo he descubierto… Por cierto en los restaurantes de Portugal siempre te ponen un “servicio” inicial, y lo hayas pedido o no, te lo cobran. Otra cosa curiosa son las magníficas y baratas sopas que te encontrarás en todas las cartas.

El lunes antes de coger el avión, en la misma plaza de Marqués de Pombal, salen las dos líneas de autobuses panorámicos. Vale 15 euros, y hay dos circuitos, la línea roja que sería la Lisboa clásica, y llega hasta Belem, y la línea azul que te lleva hasta los restos de la Expo y que sería la Lisboa “moderna” y cotidiana Puedes hacer ambos recorridos el mismo día por el mismo precio, el billete dura 24 horas. Os recomiendo los dos. De vez en cuando hay que hacer de "guiris"... También te puedes parar en algunos sitios del recorrido a visitarlos y esperar al próximo. La línea roja pasa cada media hora, pero la azul cada hora… Si hace solecito es una recorrido agradable, muy agradable, y dispones de auriculares en todos los idiomas, incluido español, que te dan indicaciones mientras te llevan. La misma empresa organiza excursiones largas, caras en comparación con el taxi que contratamos.

Al
“pabellón chino” fuimos dos veces y estaba cerrado… Tienen un extraño horario… No olvidéis llamar al timbre… Tampoco vimos el museo del coche, ni el del azulejo, ni el militar… Ni falta que me hizo… Pero el tiempo (atmosférico y el otro) manda… Por cierto el Corte Inglés es el único gran almacén de toda Lisboa… 13 plantas tiene ¡!

La ciudad tiene encanto, los tranvías sobre todo, pero le falta una restauración amplia y profunda, tiene muchos edificios abandonados o en estado comatoso que afea un poco el conjunto… En uno de los principales parques de la ciudad la piscina estaba abandonada y pendiente de restauración. Muchos escaparates y locales comerciales se han estancado en los años setenta… Basta deciros que como curioso “souvenir” me llevé dos piedrecitas en forma cúbica, una de caliza y otra de basalto, que eran los adoquines de algunas aceras, pues el empedrado está destrozado en varios sitios.
Una chincheta más en el mapa…

2 comentarios:

Sonja dijo...

Qué risa en el tranvía, me lo he pasado pipa. El Palacio ese de la Peña es una chulada, quitando el bichejo ese marino que da mucho yuyu.

Capitán Haddock dijo...

jajajajjaja sí, la filmación es mareante, pero se nota que me lo pasé bien !!!

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