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martes, 12 de enero de 2010

Sa Feixina ¿monumento criminal?


Artículo de Antonio Alemany sobre la presión de la asociacion Memoria Histórica sobre el monumento a los caídos del Crucero Baleares en el parque de Sa Feixina en Palma de Mallorca.
El Mundo-El día de Baleares 7 enero 2010


A la vista del lenguaje que manejan todos los involucrados en esto que llaman “memoria histórica” está clarísimo que les importa un rábano la “memoria”, la “historia” y las víctimas, empezando por las propias víctimas reclamadas por los memorialistas que fueron la excusa justificadora para iniciar un itinerario que nada tiene que ver con las plausibles exhumaciones de fosas comunes ilocalizadas. Que, por cierto, comenzaron a investigarse a partir del gobierno de Aznar y a las que nadie se ha opuesto. Apenas se habla de fosas ya y menos tras el ridículo tremendo con García Lorca y el hallazgo de fosas siniestras que pertenecían a los memorialistas históricos.

Lo que importa a todos estos recreadores de la guerra civil no son los muertos, sino derrotar en una alocada e imposible “causa general” retroactiva a una de las partes de la contienda que comenzó, conviene recordarlo, con el único intento de golpe de estado de la II República a cargo del PSOE- ¡por haber perdido unas elecciones!- y el asesinato, también a cargo del PSOE, de uno de los líderes de la oposición, José Calvo Sotelo. Leyendo lo que publican en el Baleares y en el Diario de Mallorca todos estos fanáticos parece como si hablaran o escribieran La Pasionaria, Largo Caballero o el comisario soviético que asesinó a Andreu Nin. La percha de esta “guerra civil” retroactiva es, aquí y ahora, el monumento de Sa Feixina, un “monumento criminal” en boca de un arquitecto que, por lo visto, tiene ganas de que le encarguen la remodelación de toda aquella zona.

Ocurre, sin embargo, que esta “memoria histórica” no sólo no coincide prácticamente en nada con la espléndida bibliografía- de derechas, de izquierdas y de hispanistas extranjeros varios- sobre la República y la Guerra Civil sino que coincide menos aún con la “memoria histórica” de la inmensa mayoría del pueblo mallorquín. Supongo que, en esta enfebrecida causa general, rendirán homenaje- cuando derriben el Monumento- a la heroica aviación republicana que ametralló a los indefensos náufragos mallorquines y no mallorquines del Baleares para que no fueran rescatados por el buque de guerra británico y a los valerosos y heroicos sujetos que, en Cartagena, asesinaron a buena parte de la oficialidad de la Marina española. O a los aviadores que bombardearon objetivos civiles- no militares- de Mallorca buscando diezmar la sociedad civil. O a la esforzada expedición del incompetente Bayo, organizada, no por el gobierno de la República, sino por la Generalitat catalana.

Imaginemos que Mallorca hubiera caído, en el 36, en manos de los revolucionarios “demócratas”: Hoy, todos estos memorialistas no hubieran podido escribir en el Diario de Mallorca, ni en el Diario Baleares, ni en la Ultima Hora porque se habrían cepillado a La Almudaina y al Correo de Mallorca- padre y madre del actual DM- a sus propietarios y redactores, al igual que a los de UH. El Diario Baleares ni siquiera habría nacido o sería una versión del Pravda. España y Baleares hubieran sido un estratégico “satélite” soviético hasta que el Muro de Berlin y, probablemente, el Muro de los Pirineos hubieran sido derribados. Tras asesinatos a mansalva, sin proceso previo, al estilo Menorca, yo no habría nacido y como yo toda una serie de generaciones actuales, ya que habrían liquidado a nuestros padres, en potencia o en el comienzo de sus matrimonios. A la vista de la orgía de sangre que practicaron los precursores de los actuales memorialistas, con los “otros” y con los suyos propios, es fácil colegir que es lo que nos hubiera pasado, a Mallorca y a los mallorquines.

Ni desarrollo turístico, ni economía de servicios, ni Son san Juan conectándonos con todo el mundo: sólo colectivismo, grisura, sangre, sudor y lágrimas. Como Bulgaria. Como Rumanía. Como Albania. En nombre de esta “legitimidad” construyen su discurso fanático, rencoroso y violento los que se autoatribuyen la herencia de una República que de democrática no tenía nada entre otras razones porque los precursores de los que reclaman “memoria histórica” la hicieron sencillamente inviable.

El gran mérito, responsabilidad y altura de miras de la Transición consistió precisamente en sentar que ninguno de los dos bandos- sus herederos físicos, que no necesariamente ideológicos- estaba legitimado para exigirse responsabilidades mutuas por el negro periodo histórico español de la República y la Guerra Civil, entre otras razones porque, generacionalmente, los hijos de tirios y troyanos no tenían responsabilidad alguna. Este gran pacto nacional es el que están quebrando los de la ”memoria histórica” cuya intencionalidad canalla se agrava y se patentiza al coger la “memoria” y la “historia” a beneficio de inventario. En la República, los precursores de los memorialistas fueron los únicos que la hicieron inviable con sus violencias, revolucionarismos e intentos de golpes de estado. Ahora, los que se proclaman herederos de los precursores amenazan con cargarse la democracia y convertirla en heredera, no de una inteligente transición y tradición liberal, sino de una siniestra República.

No, Franco, no era un fascista- estos indocumentados no saben lo que es el fascismo- sino el dictador de un Régimen autoritario que evolucionó hacía formas más blandas que hicieron posible la Transición. Y Sa Faixina no es un monumento “fascista” ni un monumento “criminal”, como dice el peculiar arquitecto, sino, muy especialmente, el recuerdo de los mallorquines que murieron en un terrible combate bélico. Un recuerdo, a iniciativa del pueblo y pagado por el pueblo. Un recuerdo que, aunque se empeñen en borrarlo y derribarlo, forma parte de la ”memoria histórica” de Mallorca. Les guste o les disguste a estos fanáticos.

ANTONIO ALEMANY DEZCALLAR

1 comentario:

Sonja dijo...

No, criminal es lo que vi yo en una placita al lado del Escorxador, una especie de "cosa-estructura" supuestamente ornamental bastante repulsiva, su contemplación me produjo: ganas de potar en plena vía pública y por un microsegundo realizar el primer acto vandálico de mi vida con alevosía nocturna.

Para que quiten Sa Feixina y pongan un engendro de esos prefiero que se quede, por lo menos tiene formas que guardan una proporción, una armonía y una belleza.

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