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sábado, 30 de enero de 2010

Monumentos de la guerra civil en Mallorca

(A fecha de hoy, y gracias al furor iconoclasta, no existen ya la mayoría de los citados en el artículo)
LOS MONUMENTOS CONMEMORATIVOS EN LA ISLA DE MALLORCA DURANTE EL PERÍODO DE LA AUTARQUÍA

Miguel Seguí Aznar

Durante la guerra, Mallorca había visto surgir ya las primeras muestras del culto funerario a los. caídos por la causa franquista. Sin embargo, será la inmediata postguerra el momento más álgido para estas construcciones, que se irán extendiendo por todos los rincones de la geografía mallorquina, integrándose en cada uno de los pueblos y ciudades de Mallorca (1).
Uno de los primeros ejemplos es el monumento dedicado "A los héroes de Manacor" en Portocristo, inaugurado el 4 de noviembre de 1937, cuyo autor fue el falangista Juan Serra Femenías (2). En él se simboliza el fracaso de la expedición republicana del capitán Alberto Bayo, que desembarcó en agosto de 1936 en Portocristo, como resultado de la cooperación de los diversos grupos políticos integrados en la sublevación militar. El monumento, tallado en piedra arenisca del país, está compuesto por un monolito de más de quince metros de altura, decorado con los símbolos de los grupos políticos que lucharon contra las fuerzas invasoras: flechas de la Falange, cruz de San Andrés de los Requetés, cruz de Acción Popular, y la cruz de San Jaime de Renovación; en lo alto se encuentra el águila, símbolo del imperio. Juan Serra realizó también el monumento dedicado a las víctimas de la represión republicana del castillo de Ibiza, esculpido en piedra de Santanyí, en estilo neorrománico (3).
Los dos caídos de Pollença, donde la rebelión militar encuentra una pequeña resistencia armada en los primeros días del Alzamiento, tuvieron también su monumento, realizado ese mismo año por el escultor Tomás Vila, el cual recurrió a diversas fotografías de los muertos, a fin de imprimir el máximo verismo a la obra (4).
En 1939 se inauguran las cruces de los caídos de Sóller, proyectada por el arquitecto Gabriel Alomar Esteve (5), y la de Felanitx concebida y realizada por el escultor Jaime Mir (6).Finalizada la guerra, el repertorio de monumentos funerarios continúa ampliándose con el de Inca, obra del escultor Juan Reus, según el diseño del arquitecto José Oleza (7), y la lápida a los "Caídos de Infantería" de Tomás Vila, que estaba situada en el derruido cuartel del Carmen de Palma (8).
En 1945 el Ayuntamiento de Palma cedía unos terrenos en el cementerio municipal para la construcción del panteón de los caídos de aviación (9), que se concluye en 1960 (10). Proyectado por el arquitecto Guillermo Muntaner (11), constituye la muestra más tardía de este tipo de monumentos. Fue realizado en mármol blanco ,y negro en un estilo sencillo y funcional, que se aparta del monumentalismo dominante en este tipo de obras. Tres gaviotas en bronce y una inscripción, "Gloria a los caídos del aire", son las únicas referencias que relacionan el mausoleo con los "héroes de la aviación".
Aunque la iniciativa, como en el resto de España, procedía del Estado, a través del gobierno, instituciones políticas, ayuntamientos, jefes provinciales del Movimiento y autoridades militares (12), en ocasiones se añadían elementos entusiastas del nuevo régimen. Este es el caso del empresario José Tous Ferrer, que, desde el periódico La última Hora, difundía en 1939 la idea de conmemorar el hundimiento del crucero Baleares (13), uno de los acontecimientos bélicos que más repercusión tuvo en la isla, con una obra de grandiosas dimensiones, costeada con aportaciones voluntarias del pueblo mallorquín. El 28 de julio de 1939 se celebraba el concurso de proyectos para el monumento, siendo elegido entre un total de catorce el que llevaba por lema "Inmortalidad", de los arquitectos mallorquines Francisco y Antonio Roca y del escultor castellonense José Ortells (14), autor de las victorias del arco de triunfo en la Ciudad Universitaria de Madrid (15).
El proyecto premiado, de veinte metros de altura, "quería constituir (...) la más acertada expresión de este homenaje a los héroes del glorioso crucero Baleares" (16), y por lo tanto debía construirse " a modo de túmulo y faro, que con sus símbolos, inscripciones, estatuas y altorrelieves, altar y sacrosanta cruz combinado armoniosa y acertadamente, exprese por sí mismo la gran epopeya inmortal" (17).
El monumento, de base cuadrangular, se eleva en el centro de una plataforma cruciforme. A ambos lados, en dos cuerpos supletorios adosados, debían grabarse en dos grandes listas los nombres de los caídos. En el frente principal, cubierto de inscripciones patrióticas alusivas al homenaje, resalta el escudo nacional, "símbolo de España, única, grande e indivisible" (18). El heroísmo de los marineros muertos en el crucero se simbolizaba mediante una gran escultura que representa a un marinero abrazado a un ancla "en el solemne momento de perecer" (19), con el brazo levantado haciendo el saludo fascista y " gritando Arriba España, en el instante que la gloriosa nave se hunde en los abismos profundos de nuestro mar, inmenso sepulcro que a todo cubre con sus olas, y a todos iguala, envolviendo en un misterio sublime" (20); a ambos lados dos marineros en bajorrelieve presentan armas como homenaje constante a tan memorable acción. En la parte posterior del monumento un gran cruz, "símbolo de la cristiandad característica de la España grande, y por la que se hizo inmortal, abarcando continentes y multiplicando la raza" (21). Bajo ella una mesa de altar era destinada para la celebración de "misas en sufragio de los héroes, pudiendo por su emplazamiento y disposición ser contempladas y oídas por numeroso público, acción que frecuentada constituye una perenne y constante plegaria, un santo holocausto que en sufragio de las hermosas almas de aquellos héroes inmortales se dediquen" (22). En la cúspide, un foco o faro corona el monumento con la intención de que sus haces de luz, además de ser una constante lámpara votiva, fuera también señal nocturna que recordara a los marineros que crucen el mar cercano el heroico acontecimiento y puedan "tributar una oración a los caídos y exclamar un emocionante grito de Presentes y Viva España" (23).
Las obras de construcción fueron llevadas a cabo muy lentamente. El entusiasmo inicial, que pretendía costear las obras por sufragio popular, resultó insuficiente; en 1946 se lanzaban todavía llamadas al patriotismo para concluir unas obras que parecían no tener fin. El monumento fue emplazado en el Glacis de Santa Catalina de Palma, que había sido urbanizado en 1935 por el arquitecto Guillermo Forteza (24). Su inauguración, como la de otros monumentos de este tipo, se realizó con gran boato en 1948, con la asistencia del propio general Franco (25).
Otro de los proyectos fue el presentado bajo el lema "Dios. Patria" por el escultor Francisco Salvá Pizá (26). Éste, también de carácter monumental y triunfalista, estaba constituido por un pedestal al que se accedía por una gradinata, donde se encontraba una composición piramidal formada por un grupo escultórico que, representando a cinco jóvenes, hacía referencia a los valores religiosos y patriótico, de los marineros caídos. En la prolongación horizontal del mismo aparecen dos bajorrelieves alusivos a los acontecimientos del crucero, limitados por las figuras de dos marineros en actitud de guardia. Una mujer, simbolizando al pueblo, ascendía las gradas en actitud oferente. Completaban la decoración una inscripción que recordaba la aportación popular en la construcción del monumento, y cuatro temas heráldicos de los que únicamente es legible en el proyecto el de mayor tamaño, situado en la parte frontal, que representa el escudo nacional.
También por iniciativa privada se coloca en 1940 la "Lápida de los Caídos" en el Círculo Mallorquín, obra del escultor Tomás Vila (27). Es un altorrelieve de mármol blanco, en el que aparece la imagen de Jesucristo, "árbitro y señor de la vida y de la muerte" (28), sosteniendo en sus manos " al que supo un día morir por Él (29), y la bandera española símbolo de la patria, "cobijando con su sombra augusta a su esforzado defensor" (30). En la lápida propiamente dicha están esculpidos los nombres de los caídos y la siguiente inscripción: "A los socios caídos por la patria."
La presencia militar italiana en la isla deja varios testimonios escultóricos, como el mausoleo construido por iniciativa del gobierno italiano en el cementerio municipal de Palma para conservar "los restos mortales de los camaradas que dieron su vida en la lucha contra el marxismo, pertenecientes unos a la dotación del buque de la R.I. Armada Italiana Quarto y otros Caballeros Legionarios Aviadores" (31). El mausoleo, obra del arquitecto italiano Ugo Geunari, fue trasladado desde Italia en el velero Corriere y fue emplazado, bajo la supervisión del ingeniero Ricardo Zorgi, junto a la escalinata de la puerta Sur (32), en unos terrenos cedidos desinteresadamente por el Ayuntamiento (33). La cripta, de mármol blanco y negro, consta de setenta y seis nichos con inscripciones en mármol rojo. Al nivel del suelo sobre una doble gradinata de mármol se levanta una columna del mismo material con capitel jónico-corintio; en su base un águila imperial en bronce sostenía entre sus garras un haz de litores, y una inscripción fechada en el año XVIII de la era fascista recordaba el sacrificio de los legionarios muertos: "I legionari d'Italia a fianco dei fratelli spagnoli nell eterno riposo come nena lotta Anno XVIII E.F."
Recientemente este mausoleo ha sufrido algunas modificaciones para adaptarlo a los tiempos actuales, procurando suavizar en lo posible su carácter fascista. Así, se ha eliminado el haz de litores situado bajo el águila, y se ha sustituido la antigua inscripción por otra más aséptica: "Ai marinai e aviatori d'Italia caduti in Spagna che qui riposano 1936-39."
Ahora bien, no toda la escultura conmemorativa estuvo dedicada a los caídos difuntos, sino que tuvo también otro tipo de significados.
El agradecimiento de los jefes del Movimiento de Mallorca a las ayudas prestadas por Italia se materializa ya en 1937, convirtiendo La Rambla en Vía Roma (34). Con motivo de este cambio de rotulación se colocaron en el paseo dos estatuas romanas procedentes de los fondos artísticos del cardenal Despuig, acompañadas de dos lábaros en hierro fundido con el águila y el haz de litores, símbolos de la "Madre Roma", del escultor Francisco Sacanell (35). Se rendía así homenaje a la Italia fascista personificada en Mallorca por la figura de Arconovaldo Bonaccorsi, más conocido por conde Rossi (36), al que la prensa local señalaba como "mensajero de Roma" y "gran soldado de la Gran Cruzada" por su colaboración destacada en la defensa de la isla (37).
En 1943, el régimen establece que todas las provincias deben rendir homenaje a la Castilla milenaria. La aportación mallorquina es un proyecto formado por dos monolitos en el paseo de Sagrera, obra del arquitecto Antonio Roca y del escultor Juan Serra, que no llegó a realizarse (38).
La cooperación de la iglesia con el nuevo régimen se ve reflejada en algunos monumentos conmemorativos de la época, donde se combina la simbología patriótica y la religiosa, como puede apreciarse en el proyecto de "Monumento dedicado a Cristo-Rey", fechado en abril de 1939, cuyos autores, Guillermo Puig Salvá y Tomás Vila Mayol, ofrecían la obra a las "Tres Islas Baleares, liberadas (39).
El monumento, concebido como templete donde celebrar las misas de acción de gracias por la victoria, debía ubicarse en la confluencia de tres importantes vías de la ciudad de Palma, cuyos nombres hacían referencia a tres países con una connotación ideológica en aquella época evidente: Alemania, Portugal e Italia.
De planta circular, debía estar formado por dos cuerpos. El inferior se utilizaría como sacristía para guardar los ornamentos y también como lugar de "confesiones para soldados" (40); en el exterior se situaría el altar, sobre unas gradinatas, a cuyos lados dos figuras esculpidas simbolizarían la industria y el comercio. En el cuerpo superior, bajo una cúpula de media naranja sostenida por seis columnas de fuste estriado, la imagen de Cristo-Rey se representaría revestido de "Sumo Sacerdote" portando en la mano izquierda una filacteria con una frase bíblica en latín, que parece hacer alusión a los vencedores de la cruzada: "Qui vicerit dabo ei sedere mecum in throno meo" (41). En los intercolumnios, en torno a la figura de Cristo?Rey, las imágenes de los santos protectores de la isla -San Alonso Rodríguez, Santa Catalina Thomás y Beato Ramón Llull- completarían el programa escultórico del monumento. Como remate, sobre la cúpula, una "veleta alegórica" (42), formada por el emblema de un Pax-Cristi con su alfa y su omega y por el yugo y las flechas, sintetizaría la simbología religiosa y patriótica del monumento. La ornamentación se completaría con los escudos de las tres islas en piedra de Santanyí y con una serie de lábaros en hierro forjado de influencia fascista en los que destaca el águila y el yugo y las flechas, símbolo del imperio y de la falange, respectivamente.
Guillermo Puig Salvá realizó, en mayo de 1938, otro proyecto de monumento dedicado a Cristo-Rey que, según su autor, debía servir "para dar gloria a Dios y a España"(43). Situado en la plaza de San Francisco, en el casco antiguo de Palma, tendría unas características muy similares al anteriormente descrito. Concebido también como templete para la celebración de misas de campaña, destacan las esculturas de bulto exento de Cristo-Rey y de los santos protectores de la isla, a cuyos lado se encuentran dos heraldos o maceros del ayuntamiento de la ciudad. En lugar preferente, sobre un arco que sustenta la cúpula, se coloca el escudo de Mallorca y bajo él la siguiente inscripción: "Reinaré en España con más veneración que en otras" (44). Al igual que en el monumento anterior, se utilizan como elementos ornamentales los lábaros en hierro forjado con el águila y el yugo y las flechas.
La unión Iglesia y Estado queda también claramente simbolizada en otras muestras escultóricas (le la época, como el monumento híbrido, dedicado al Corazón de Jesús y a. los caídos en la Cruzada, levantado en el pueblo de Costitx, obra de Juan Serra (45).
Junto a los monumentos alusivos a los sacrificios colectivos y a otros simbolismos, se desarrollan en estos años en la isla los dedicados a los jefes militares y políticos del Movimiento Nacional, y a las figuras destacadas del fascismo.El escultor Francisco Sacanell dedica un medallón a Queipo de Llano, famoso por sus emisiones radiofónicas, en el que se halla la inscripción " buenas noches, señores; (46). La figura de Mola, muerto en accidente de aviación, es recordada en un busto esculpido por Francisco Miralles Lladó (47), y para el "Ausente" diseña Manuel Ramírez la lápida que figuraba en la fachada del edificio de la Telefónica de Palma (48).
En 1939 se levanta el "Monumento al Duce en el cuartel de Son Banya, hoy desaparecido, obra del legionario italiano Heros Giusti, que prestaba sus servicios como jefe de escuadra en la batería antiaérea de Son San Juan (49). Realizado, según señalaba la prensa local, en "estilo moderno, de severidad hierática" que expresaba acertadamente el carácter del Duce (50), el monumento se componía de un arco de siete metros de alto por tres y medio de ancho, en cuyo interior se encontraba la cabeza de Mussolini, apoyada sobre dos bloques que encuadraban una columna; en la clave del arco estaba esculpida la M de Mussolini, y en la parte anterior y posterior figuraba el escudo heráldico del autor (51).
Como conclusión, podemos hacer una serie de consideraciones sobre el tema. Primeramente, debemos señalar que en la isla, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares de España, la guerra civil no motivó la recesión de la actividad escultórica (52), ya que en esos años se levantan los primeros monumentos conmemorativos del nuevo régimen. En segundo lugar, podemos afirmar que, tanto estas primeras muestras como las que corresponden al período inmediato posterior, fueron realizadas mayoritariamente por impulso del Estado, a través de diferentes instituciones, aunque no hay que olvidar la iniciativa privada canalizada por medio de la prensa y sociedades recreativas o culturales. Finalmente, podemos precisar que, aunque estos monumentos tuvieron en su mayor parte un carácter funerario, puesto que fueron construidos para rendir homenaje a los caídos por la causa franquista, la escultura conmemorativa de esta época tuvo también otros significados, como son, entre otros, el recuerdo a las figuras destacadas del Alzamiento, el agradecimiento a la ayuda prestada por la Italia fascista, o la cooperación Iglesia-Estado en una cruzada común.
NOTAS
(1) Vid. D. Ferrá-Ponç, "Cultura i política a Mallorca" en Randa, núms, 3-4-5; D. Ferrá-Ponç i A. Terrades, "Poética i plastica de la guerra civil a Mallorca (1936-1939)", Randa, núm. 4.
(2) P. Ferrer Giben, "La escultura mallorquina", en Aquí Estamos, núm. 35, diciembre de 1937.
(3) Vid. D. Ferrá-Ponç, op. cit., núm. 3, p. 77.
(4) Vid. noticia de su inauguración en Aquí Estamos, núm. 34, noviembre de 1937.
(5) Vid. reseña sobre su construcción en Baleares, 16 de agosto de 1939.
(6) D. Ferrá-Ponç, op. cit., núm. 5, p. 184.
(7) Ibid.
(8) Noticia en Baleares, 13 de abril de 1941.
(9) Memoria de Secretaría del Ayuntamiento de Palma, año 1945, p. 16.
(10) Según consta en la inscripción de la lápida.
(11) Archivo Arquitecto Muntaner, proyecto sin clasificar.
(12) G. Ureña Portero, "La escultura franquista: espejo del poder", en Arte del franquismo, Cátedra, Madrid, 1981, p. 89.
(13) Vid. La última Hora, 8 y 14 de julio de 1939.
(14) La exposición de los proyectos -inaugurada el 20 de julio de 1939- fue instalada en el comedor del Auxilio Social situado en el paseo del General Franco, al lado del cine Born. El montaje y el arreglo del local corrió a cargo de José Costa, director-propietario de "Galerías Costa". En La última Hora del 21 de julio de 1939 se enumeran los catorce proyectos, aunque no especifica el autor: "Flechas hacia los luceros", "Heroico", "Dios y Patria", "Helmántica", "Inmortalidad", "Sacrificio", "Virtud", "Mediterráneo", "Plus Ultra", "Por Dios y por la Patria", " Patria" (éste es presentado con dos grupos escultóricos distintos, uno "Arriba España", y el otro el "Beso de la Gloria"), "Lucero", "Sobre los luceros". Véase también "Monumento al Baleares", en Aquí Estamos, núm. 52, agosto-septiembre de 1939, donde se reproduce la memoria del proyecto premiado.
(15) G. Ureña Portero. op. cit., pp. 92?93.
(16) Memoria del proyecto reproducida en "Monumento al Baleares", en Aquí Estamos, núm. 52.
(17) Ibid.
(18) Ibid.
(19) Ibid.
(20) Ibid.
(21) Ibid.
(22) Ibid.
(23) Ibid.
(24) Sobre la ubicación de este monumento, el propio Guillermo Forteza (Bodas de plata profesionales del arquitecto Guillermo Forteza, Imprenta de la Vda. de Soler Prats, Palma, 1941, p. 24) había declarado: "Con referencia a esta urbanización me cumple advertir que el emplazamiento del monumento a los héroes del Baleares no está escogido por mí, ni acepto la responsabilidad del mismo como Arquitecto Municipal encargado del departamento de Ensanche y Murallas a pesar de no ceder a nadie en admiración a los héroes recordados. Desconozco quién eligió este emplazamiento, pues no fui consultado. Sólo sé que el autor del proyecto Sr. Roca disentía también de tal elección y que lo proyectó, pensando situarlo cerca de La Riba. Mi composición general urbanística en el Glacis obedece sistemáticamente a un leit-motiv horizontal, muy apaisado, tranquilo. La operación de introducir un tema de verticalidad violenta en tal composición, buena o mala, tiene, en urbanismo, un nombre: desorquestar."
(25) G. Ureña Portero, op. cit., p. 94.
(26) F. Soberats Liegey, La obra del escultor Salvá, Imprenta Soler, Palma, 1977, pp. 13-14. El proyecto se conserva en el Museo de Mallorca.
(27) Vid. "El arte de Mallorca. El escultor Tomás Vila", en Aquí Estamos, núm. 50, marzo de 1940.
(28) Ibid.
(29) Ibid.
(30) Ibid.
(31) Noticia de su construcción en Baleares, 28 de abril de 1940.
(32) Ibid.
(33) Memoria de Secretaría del Ayuntamiento de Palma, año 1938, p. 20.
(34) Vid. reseña de la noticia en Aquí Estamos, núm. 27, abril de 1937.
(35) Hacia 1960 las esculturas originales fueron sustituidas por copias realizadas por el escultor vasco, fincado en Mallorca, Horacio Eguía. En la actualidad las auténticas se conservan en el Museo de Bellver. R. Perelló Paradello, Escultores contemporáneos en Mallorca, Impr. Mossén Alcover, Palma, 1973, p. 42.
(36) Vid. J. Massot i Muntaner, Vida i miracles del conde Rossi, Publicacions de l'Abadia de Montserrat, Barcelona, 1988.
(37) Vid. Aquí Estamos, núm. 27, abril de 1937.
(38) D. Ferrá Ponç, op. cit., núm. 5, p. 185.
(39)Vid. memoria del proyecto de "Monumento dedicado a Cristo-Rey" (abril 1939). Archivo Departamento de Historia del Arte de Palma de Mallorca, s/cl.
(40) Ibid.
(41) Ibid.
(42) Ibid.
(43) Vid. memoria del proyecto de "Monumento dedicado a Cristo-Rey" (mayo 1938). Archivo Departamento de Historia del Arte de Palma de Mallorca, s/cl.
(44) Ibid.
(45) D. Ferró-Ponç, op. cit., núm. 5, p. 187.
(46) P. Ferrer Gibert, op. cit.
(47) D. Ferrá-Ponç y A. Terrades, op. cit., p. 213.
(48) D. Ferrá?Ponç y A. Terrades, op. cit., p. 215.
(49) Vid. "Monumento al Duce", en Aquí Estamos, núm. 51, junio-julio de 1939.
(50) Ibid.
(51) Ibid.
(52) Según G. Ureña Portero (op. cit., p. 89), la escultura durante la guerra fue una práctica artística totalmente abandonada. Su vigorización en la posguerra tuvo como mayores inconvenientes la escasez de materiales y los costos de estos.
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