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sábado, 23 de enero de 2010

Cabrera 1936: El paraíso roto


La guerra civil en Cabrera es un tema que cuando visitas la isla sus guías oficiales no se molestan en ahondar ni dar demasiadas explicaciones... Es más pasan de largo por el monolito que recuerda a los miembros de la familia Sunyer (padre y dos hijos) que fue secuestrada allí en Cabrera y fusilada en Menorca por la "legalidad republicana", aquí tenéis un libro que nos relata lo sucedido.

La Guerra Civil no sólo dejó su impronta en el conjunto de la sociedad española que coincidió con aquellos fatídicos años, sino que terminó marcando a las generaciones posteriores a la contienda. No en vano, la extensión del conflicto abarcó todos los ámbitos sociales, repercutió en cada una de las familias de la nación y llegó hasta rincones tan remotos como el que ahora nos ocupa: Cabrera, un islote al sur de la isla de Mallorca poblada por un reducido número de habitantes, unas pocas familias payesas y un exiguo destacamento militar.

No sabemos si los iconoclastas de la memoria histórica ya han acabado con ella o lo harán pronto pero en la isla de Cabrera se construyó una cruz de piedra en cuya base se pueden leer tres nombres, poco conocidos para muchos y sin leyenda que explique su significado: Damián, Juan y Gaspar Suñer. Son un padre y dos hijos. En el libro de Juan Negreira Parets (Cabrera 1936: el paraíso roto) se nos desvela que los Suñer fueron asesinados en Mahón junto al comandante Ferrer, retirado y veraneante en Cabrera. Todos ellos habían sido apresados por los tripulantes de los submarinos frentepopulistas llegados a la isla.

En su prólogo del libro Miguel Nigorra Oliver afirma, refiriéndose a los acontecimientos de la década de los treinta:

«Los ejecutores de los errores y disparates y sus víctimas fueron todos a su vez víctimas de una concatenación de acciones y reacciones en escalada, de unas fuerzas que como leyes de una inercia imparable se imponían irremisiblemente a causa de unos lejanos acontecimientos históricos, una Revolución y una Contrarrevolución, que hacían que en Europa el liberalismo y la democracia estuvieran de capa caída frente a los dos totalitarismos extremos e imperantes».

El mismo Miguel Nigorra explicita en un artículo publicado en El Mundo-El Día de Baleares (28-marzo-2007) el trasfondo de la historia:
«En Cabrera todo había sucedido a causa del amerizaje forzoso por avería en Cala Ganduf de un avión republicano, el 30 de julio del 36, quedando sus tripulantes presos en el puerto por los soldados nacionales. Este hecho casual también se enlaza con el hecho de que el piloto del avión, el capitán Fernando Beneito ya tenía historia como beligerante activo en la lucha, que se había iniciado días antes, en la que había sido protagonista de un enfrentamiento con los militares alzados al dirigir la resistencia desde la base de Pollença, con muertos en ambos lados. Cerca del final había abandonado la base y huido en una canoa a Barcelona. Cabe suponer que cuando el capitán Beneito llegó a Mahón a bordo de los submarinos que le habían liberado de Cabrera, tenia que justificar sus dos fracasos en menos de diez días, Pollença y Cabrera, ante el sargento Marqués que había quedado como responsable y dueño de Menorca y cuya dureza fue grande con los que tenían una graduación superior. El alférez Flores Horrach, que había tenido el mando de Cabrera, se rindió a los submarinos republicanos y en ellos, junto a los demás prisioneros, también llegó a Mahón siendo ejecutado sin proceso en s´Esperó de la Mola. Llama la atención, sin ser parte de nuestra historia, lo acontecido al capitán de infantería Claudio Gil Alós, responsable de Ciudadela. Este capitán no se alzó y se desplazó a Mahón sabiendo que los mandos superiores estaban detenidos, presentándose al sargento Marqués para asumir el mando de las fuerzas leales a la República. Marqués lo hizo detener y lo mató junto al general Bosch en el camino de la Mola. Esta claro que el sargento no quería recibir ordenes de nadie y sabía que en el Ejército la jerarquía es definitiva».

El mérito de Juan Negreira estriba en relatar los acontecimientos con gran objetividad y haber acompañado la publicación con fotografías y apéndices de interesante documentación. La relación se sustancia aún más con novedosos documentos, como los legajos que recogen la instrucción que durante la posguerra se realizó sobre la Causa de Cabrera.

Juan José Negreira Parets (Palma de Mallorca, 1957) es investigador especializado en la historia militar contemporánea de Baleares. Inició en 1985 el estudio sobre la participación de hombres procedentes de las islas Baleares en diversos conflictos. Como resultado de sus investigaciones, se publicó en 1991 su primer libro titulado Voluntarios baleares en la División Azul y Legión Azul 1941-1944. Pasó después a investigar la participación balear en las guerras de Ultramar de finales del siglo XIX. Sobre la de Cuba ha publicado en 1996, en la revista Estudios de historia social y económica de América de la Universidad de Alcalá de Henares, el trabajo: Apuntes sobre la formación y envío de unidades militares a Cuba, a través de la que fuera Capitanía General de Baleares entre 1895 y 1898. En abril de 1998 se publicó –en colaboración con José Luis De Mesa– su tercer libro, un extenso trabajo titulado: Mallorquines, menorquines y pitiusos en la guerra de Cuba 1895-1898. Y sobre la campaña de las Filipinas ha publicado recientemente, en Lleonard Muntaner, Editor, el libro Baleares en la Guerra de Filipinas (1896-1898). Ha publicado artículos en revistas locales y nacionales, y colaborado en diarios locales, así como dado conferencias en Mallorca, Menorca, Eivissa y Extremadura.

FICHA TÉCNICA y COMPRA ONLINE
Título: Cabrera 1936. El paraíso roto
Autor: Juan Negreira Parets
Editorial: Lleonard Muntaner Editor
Precio: 24 Euros

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