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miércoles, 17 de junio de 2009

Toda una filosofía de vida digna de imitar

Releo las memorias de un admirado escritor y activista político de mi juventud, Ernesto Milà, y me encuentro un resumen de su filosofía de vida, y no puedo por menos que plagiarlo... Que ya dijo alguien que el plagio oculta admiración...

Y ¿cómo puede resumirse la perspectiva ideológica que sostenía? Es simple. Ya lo he dicho: el vacío es la forma y la forma el vacío, no existe ni sufrimiento, ni liberación del sufrimiento, ni doctrina para la liberación del sufrimiento; todo es vanidad de vanidades; pruébate a ti mismo cuantas más veces mejor que la prueba te dará la medida de lo que vales; abordar un viaje hacia la propia interioridad, encontrarse a sí mismo ante un muro blanco y desnudo, gozar de la vida con la seguridad de que es finita sin obsesionarse con esa finitud, cumplir el propio “Dharma” (algo imposible sin antes saber lo que uno lleva dentro).
Vivir la aventura y alternar la serenidad de Apolo con la carcajada de Dionisos, asumir que somos biología, pero también algo más que biología y que la tarea más alta en la vida es percibir el mundo tal cual es, con plena objetividad, hacer en cada momento lo que el cuerpo pide: si pide, aventura, dale aventura; si pide meditación, dale meditación; si pide comer, dale comida; si pide beber, procura que sea la mejor bebida posible la que le des; y si pide mujer, goza con ella que no hay nada más tristón que una gallarda en soledad física o mental.

¿Entienden por que me la trae al fresco a estas alturas una discusión ideológica? Si fuera un misionero, estaría preocupado por transmitir estos valores a otros, no lo soy, así que bastante tengo con enseñar a mis hijos lo que es la vida y esperar que ellos mismos vayan asumiendo estos valores que, a fin de cuentas, fueron también los que me transmitió mi padre.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com
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