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jueves, 1 de enero de 2009

Gordo: un gato que me cautivó


La verdad es que no soporto a los gatos, me parecen seres muy interesados, "fieles" solo a quien les alimenta, gorrones profesionales, ariscos o afectuosos interesados y muy muy falsos...

Sin embargo, hubo uno en concreto que me cautivó... Quizás porque sus intereses eran similares a los míos (comer bien y coyundar mejor)...

Sobre las ocho de la tarde se oía en la puerta de mi planta baja un maullido basto, grosero, ronco, para nada lastimero. Más que un maullido era una llamada de atención, una especie de "abre que soy yo" conminatorio y en "felinés".

Quién le informó de que en aquella casa le abrirían la puerta será siempre un misterio de la naturaleza animal, aunque creo que los gatos se pasan informes y disponen de reloj...

Una vez abierta la puerta, entraba el colega como Pedro por su casa, sin prisa, con un andar lento, macilento, viril, sin mariconadas gatunas. Me miraba y se dirigía directo a la nevera. Era un gato rubio, gordo, pesado, con muchas cicatrices, pulgas como elefantes, gruesas patas y con unos testículos sobresalientes, a punto de reventar, que era lo primero que se veía cuando daba la "espalda" al público.

Una vez delante de la nevera se quedaba esperando que un servidor, el que suscribe, que jamás le había invitado a nada, le abriera la lata de rigor y le sirviera su ración. Sus modales a la hora de comer delataban que no se trataba precisamente de un gato "doméstico"... Además de ruidos varios y de ser un traga aldabas, lo dejaba todo perdido a su alrededor. Era un poco cerdete...

Una vez saciado su apetito se dirigía sin prisas y emitiendo rugidos de satisfacción (supongo) al sofá de casa junto al mío. Allí se acicalaba algo, muy poco, todo se ha de decir, vamos que tampoco era muy limpio, y se tumbaba entregándose a un sueño reparador y digestivo pesado y profundo, nada felino y para nada a la defensiva, ya que las más de las veces acababa espatarrado y panza arriba más como un perro que como un gato...

No piense nadie que se molestaba en agradecer el "servicio", ni tan sólo rozaba patas en plan pedigüeño profesional como sus congéneres. Ninguna concesión a las buenas maneras, a la educación o a la servidumbre... ¡ Faltaría más ! Todo lo más alguna vez maulló de forma grosera y basta para llamar la atención o meterme prisa.

Si venía alguna visita ni se inmutaba, ni por supuesto se movía del sofá... Tenía un sentido de la propiedad bastante acendrado... Mis conocidos no se podían creer que no fuera "mi gato", pero así era, no teníamos relación de afecto o propiedad alguna, nadie nos había presentado, ni el ni yo nos habíamos sentido atraídos o llamados a prestar el uno atención al otro... Sencillamente compartíamos unos momentos cada tarde... Cada uno por su parte. Creo que alguna vez intenté acariciarlo, no lo recuerdo, pero la verdad, ni el era propenso a las demostraciones de afecto, ni a mi me suscitaba ternuras varias...

Como nunca indicó su nombre le puse "Gordo" para referirme a el, aunque no se por qué me molesté en "bautizarlo" porque jamás atendió a nombre alguno...

A eso de las doce, a veces la una y otras las dos de la madrugada, se despertaba y se dirigía a la puerta de casa, emitiendo un par de maullidos bastos, cacofónicos, típicos de barítono de voz arguadentosa del orfeón donostiarra, y con el objetivo claro de despertarme... Entonces, no me quedaba más remedio que levantarme de la cama, de muy mal humor, y abrirle la puerta al puto gato para que saliera a otra de sus aficiones favoritas... A saber: tirarse gatas, no sin antes organizar unas peleas y trifulcas monumentales con los posibles rivales, que siempre culminaban con algún maullido de satisfacción femenino/felino por parte de alguna gata caída bajo los atractivos innegables de Gordo... La envídia me corroía en esos momentos todo se ha de decir...

Pasados los meses un día dejó de venir, a saber qué le pasó... Seguro que no acabó acogido en casa alguna, ¡¡ quién lo hubiera aguantado !! Posiblemente murió de mala manera, pero cojones, cómo vivió el maldito gato!!!!

La verdad es que lo echo de menos.


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