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domingo, 8 de junio de 2008

AL FINAL TODO TIENE SENTIDO...

Dedicado a las que me acusan de misógino... (no sin cierta razón)
Escrito tras noche de ópera, vinos, cena puros y sexo...

Las 2 de la madrugada delante de la patria blanca de todo escritor... la pantalla del monitor...

En un mundo hortera y sin sentido, en un mundo de música máquina y Bakalao, hay que reivindicar cierto "dandismo" e ir a la ópera... hay que asistir a todo aquello que el sistema ni protege ni propone ni difunde ni aconseja...

En el mundo de tanto tienes tanto vales, en el mundo en que nos hallamos tantos hombres perdidos hasta que un cuerpo de mujer se convierte en nuestra única religión, es cuando debemos repasar los verdaderos mitos de nuestra civilización y por lo tanto asistir a una ópera como La Traviata... sobre todo en compañía de una mujer a la que explicarle emocionado y en los entreactos, con una copa de cava, los intringulis argumentales del genial Verdi...

Esa ópera lo tiene todo: la redención por amor, el amor imposible, la oposición familiar, los celos el orgullo, todo... absolutamente todo...

Y después, cuando a nuestra pareja se le pone la piel de gallina cuando Violeta cae en el escenario muerta es cuando te pones en pie y aplaudes a rabiar, pero no a la soprano en concreto sino a la mujer en general, a la mujer que es capaz de levantar una pasión semejante, que es capaz de enamorar, que es el verdadero ser de nuestra existencia, porque son el sentido de la misma, son la única causa por la que vale la pena vivir y morir, son nuestra verdad fundamental... son ellas... no hay salvación fuera de la mujer... sobre todo cuando te abrazan delicadamente,en la intimidad, y se ponen de puntillas y te sussurran algo al oido, una palabra mágica que es el sortilegio del placer... entonces y sólo entonces todo tiene sentido... después, mientras se desnuda para tí en un ritual ancestral y secreto que todas conocen y sólo comparten con uno, te acompañan a la patria del placer, al reino del olvido, del cual ellas tienen la llave, y entonces te hacen sentirte Quijote, o Alfredo... caballero andante o joven descarriado, porque ellas son la más dulce mezcla de Dulcinea y Traviata que nadie haya parido jamás... son los seres de mayor encanto sobre la tierra... mujeres... no hay nada más allá...

Hoy lo he entendido, por eso lo escribo, porque al final todo tiene sentido... una buena ópera, una buena cena, un buen vino, una copa de buen licor... un buen puro... Montecristo por supuesto... y al final, ya en casa, ompañados de un blues suave y dulzón que todo lo invade, seguir un trasero femenino por un pasillo oscuro... esperando los placeres de la carne... que son los únicos que dan sentido a la vida...

Si las mujeres supieran el poder que tienen, el mundo no sería de los hombres... ¡¡¡ sería suyo ¡¡¡ quizás ya lo es...

Las mujeres son lo que nos conecta con la divinidad... son el pasaporte para la embriaguez del placer...

Cuando se nos entregan, bonita palabra, nos transportan al edén... Después cuando se duermen en tu regazo, cuando se entregan al sueño y las dejas, y te sientas a velar su sueño, mientras las observas... tocadas por el ángel de lo divino... porque son ángeles caídos, son un pedazo de cielo en la tierra, y tú velas su sueño... sabiendo que en ese momento serías capaz de luchar contra dragones, serías capaz de dar tu vida porque nada turbe su sueño... entonces es cuando entiendes lo vano que es todo sin ellas... es cuando el mundo tiene forma... de mujer... de madre tierra, entonces y sólo entonces descubres que la única verdad fundamental e innegable y esa es que sólo te completas cuando te reciben en sus entrañas... es entonces cuando puedes decir que eres un hombre, cuando escuchas tu nombre en sus labios... como un susurro dulce y letal porque tu voluntad se ha rendido a ellas...


Y es entonces, y sólo entonces, al final, como decía al principio de este relato, cuando todo tiene sentido...





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