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lunes, 18 de julio de 2016

80 años del 18 de Julio en Mallorca

“María dio a luz un hermoso niño día 14 a las cinco de la madrugada. Ambos hoy perfectamente bien. Pedro.”
Con este telegrama comenzó el 19 de Julio (un día después que en otras provincias) el “Alzamiento Nacional” en Mallorca.


Antecedentes

La segunda república no fue un camino de rosas precisamente, los ánimos estaban crispados entre las dos españas, y tanto derechas como izquierdas habían intentado sendos golpes de estado en 1932 y 1934.


Tras las elecciones de febrero y la victoria discutible del “Frente Popular” en febrero de 1936, se había tratado de neutralizar a los generales más “dudosos” en su fidelidad republicana, trasladándolos a la mayor distancia posible de Madrid. Ese fue el caso del general Don Manuel Goded Llopis, conspirador vocacional, estuvo presente en todos los movimientos que se gestaron para derribar a la República que fue nombrado comandante general de las Islas Baleares.
La junta divisionaria de lo sublevados
Existían en Mallorca todas las organizaciones políticas y obreras de izquierda: Partido Socialista, UGT, CNT, Unión Republicana, Esquerra Balear, también una logia masónica, la Pitágoras, y organizaciones de derecha y extrema derecha, CEDA, JAP, Tradicionalistas, etc. o fascistas como la Falange. El tranquilo ambiente isleño se había visto alterado por altercados entre estas organizaciones varias ocasiones, pero en general el clima político no era de extrema crispación. Como anécdota ilustrativa de este peculiar ambiente baste señalar que la Casa del Pueblo de los socialistas en Palma había sido financiada por el banquero Juan March Ordinas. Sin embargo la victoria del frente popular mantenía expectantes los ánimos.

Una vez Goded en Mallorca, el comandante Mateo Torres Bestard contacta con él en su calidad de presidente de la Junta Divisionaria (los conspiradores) que se había constituido en Palma en relación con la junta central de la Unión Militar Española y a las órdenes de los generales Franco y Mola. Así el general Goded tiene noticia que la mayoría de los oficiales de la guarnición de Mallorca estaban comprometidos en la conspiración. En aquella conversación se concreta la forma de comunicación con la junta, el emisario de esta penetraría en capitanía por un pasillo oculto del cuartel de caballería anejo al Palacio de la Almudania.

Formaban aquella junta representantes de los diversos cuerpos: por infantería el capitán José Morey Gralla; por caballería el capitán don José Isasi; por artillería el teniente Eduardo Lasala; por ingenieros el teniente Ladislao López Bassa; por intendencia el teniente don José Grifoll; por santidad el capitán médico Antonio Grau, y por la caja de recluta el comandante Agustín Clar. Los enlaces con Pamplona eran el comandante de infantería don Mateo llobera, promotor de la misma, y el abogado don Luís Ramallo. Otros enlaces con Madrid, Barcelona y Valencia eran los comandantes de infantería don Carlos Lázaro, ayudante del general, y don Francisco Mut, y los civiles Ventura Ceballos e Hipólito Jiménez. Las claves para la correspondencia secreta se guardaban según relata el hijo del propio Goded “en las jaulas de los pájaros bajo el alpiste de los comederos”. En connivencia con estos militares actuaban organizaciones de carácter patriótico: Don José Quint Zaforteza por la Comunión Tradicionalista, el marqués de Zayas por Falange Española, Francisco Pérez Sánchez y el capitán de infantería Eduardo García de la serena por Renovación Española, Don Juan Serra por movilización civil y Juventud de Acción Popular Sebastián Felíu Blanes. Las reuniones clandestinas se hacían en el palacio del señor Quint Zaforteza, la mansión de Zayas, en el propio círculo tradicionalista. El teniente López Bassa y el capitán Morey Gralla eran falangistas además de militares. Los conspiradores estaban en contacto con los veintidós oficiales de caballería de los regimientos de Alcalá de Henares que estaban presos en San Carlos, los famosos “Jinetes de Alcalá”.

Armas para los conspiradores

La primera preocupación de los conspiradores fue la consecución de armas. Éstas se consiguieron entre los amigos o se compraban clandestinamente. Muchas de ellas entraban de contrabando por camareros de los vapores franceses que hacían escala en Palma de Mallorca en sus travesías entre Marsella y Argel. Otras fueron recogidas por la Falange en Barcelona que las compraron a organizaciones de izquierdas. Las municiones y explosivos se almacenaban en la Farmacia Cerdà y en el establecimiento “El Faro” propiedad del presidente de Renovación Española, Pérez Sánchez, almacenadas como cajas de jabón… El falangista Antonio Nicolau aumentó el arsenal con escopetas de caza y cartuchos que recaudó de todos los estanqueros de diversos puntos de la isla cuando visitaba estos establecimientos como sustituto de su padre, alto funcionario de la Arrendataria de Tabacos. Sin gran disimulo se hacían ejercicios de tiro en el polígono de la Torre den Pau, y en Cas Català.

Asesinato de Calvo Sotelo

El asesinato de José Calvo Sotelo, jefe de la oposición, a manos de guardias de asalto alarmó también a la tranquila población palmesana al igual que al resto de España. Los conspiradores hacen circular avisos y consignas incluidos los de la Falange de los que gran parte de los militantes incluyendo el marqués de Zayas, estaban detenidos en el Castillo de San Carlos pues la República había ilegalizado su organización. Se recomendaba asaltar la Casa del pueblo sin más dilación, pero las órdenes debían llegar de Barcelona, órdenes que traería personalmente el comandante retirado Mateo Llobera por si se cortaban las comunicaciones cablegráficas con la isla. Al crimen de estado se suma el alzamiento en Marruecos el 17 de julio. Ese mismo día unos centenares de falangistas se concentran en las afueras de la ciudad con la idea de empezar la sublevación, pero la orden no llega y se disuelven.

El gobernador civil y Goded se entrevistan


El 18 de julio Las fuerzas de izquierda palmesanas no se quedan quietas tampoco, desde la Casa del Pueblo parten voces para que desde el gobierno civil se entreguen armas. El gobernador civil, Antonio Espina, el escritor, en vez de ello habla con el general Goded e intenta recabar su adhesión a la republica y convocándolo a reunirse con el en su despacho. Los conjurados recelan de tal convocatoria, creen que se va a detener al general al acabar la entrevista.

Goded llega al gobierno civil en su coche acompañado del teniente coronel Garrido del Oro y sus ayudantes Ferrer y Lázaro. En otro coche seguían, con el hijo del general, cuatro oficiales de caballería de Alcalá que el mismo día 18 habían cumplido su arresto. Antes de llegar Goded al edificio del gobierno, se apeó el señor Ferrer, su ayudante, y penetró en el cuartel próximo para dar señal de precaución a varios miembros de la junta divisionaria que tenían preparada una compañía de infantería para intervenir inmediatamente al menor intento contra el general. El gobernador, recibió al general y después de darle cuenta de los sucesos de África, le preguntó:

-Mi general, ¿puede el gobierno de la República, en las actuales circunstancias, contar con su adhesión y su esfuerzo?

-¿Mi adhesión? ¿mi esfuerzo’? . Pronto se verán. Cuando llegue el momento oportuno.

El gobernador se dio por satisfecho con esta ambigua respuesta y despidió amablemente al general. Saliendo este sin problemas de gobierno civil.

Ambos bandos están preparados para el enfrentamiento. Los izquierdistas esperan órdenes y armas que el gobernador no les da y los sublevados órdenes de Barcelona que llegan en forma de telegrama cifrado. Mala noticia pues el gobernador retenía y censuraba todos los telegramas, pero uno dirigido a un médico pasó esta censura. El mismo, puesto por el comandante Llobera decía:

“María dió a luz un hermoso niño día 14 a las cinco de la madrugada. Ambos hoy perfectamente bien. Pedro.”

Poco después el telegrama estaba en manos del general Goded. Era la clave convenida: catorce y cinco hacen diecinueve. Lo que quería decir que al día siguiente, el 19 debe alzarse Mallorca. A las seis y media del día 18 la maquinaria de la sublevación se pone en marcha.


Preparativos para el 19 de julio

No disponía de muchas fuerzas para dominar la posible resistencia. La mayoría de las unidades militares no eran numerosas, la mayor era el batallón de Inca con no más de 200 soldados. Era precisa la colaboración civil. Durante la noche del 18 los afiliados de falange dirigidos por el Médico Don Mateo Palmer, armados con fusiles y pistolas ametralladoras, vestidos ya con la camisa azul, los de Acción Popular al mano del capitán Feliu Blanes y los requetés del capitán Villalonga se reúnen y a las 4 de la mañana del 19, salieron en dos camionetas y se detuvieron frente al cuartel de caballería contiguo a la capitanía general. . El centinela les dio el alto quién vive y ellos respondieron ¡¡ Arriba España ¡¡¡ entrando en el edificio para sumarse al alzamiento. Eran sesenta falangistas, cincuenta de las JAP y 25 entre Requetés y Renovación Española. El capitán Enrique Pérez Guardiola había repartido 150 fusiles y enviado otros cien a Inca para los comprometidos. Se reparten las municiones a razón de cincuenta cartuchos por individuo. Falange distribuye unos brazaletes confeccionados secretamente por doña Concha Batle Espejo y doña Dolores Alemany.

El Frente Popular se moviliza

Las izquierdas reunidas en la Casa del Pueblo, y tras larga asamblea acuerdan redactar una nota:

“Reunido el frente popular de Baleares, con asistencia del Partido Socialista, la Unión General de Trabajadores, Esquerra Republicana Balear, Partido Comunista, Unión Republicana, Partido Federal, Federación de Juventudes Socialistas, y Partido de Unificación Marxista, ha acordado en los actuales momentos hacer presente al gobierno de la república su incondicional adhesión para que se sienta fortalecido con la asistencia de la considerable masa de opinión sana, consciente y libre que esos organismos representan.

Al mismo tiempo, el Frente popular ha acordado dirigir a todos los ciudadanos, a los republicanos y a los obreros, y en general a todos los trabajadores libres, un llamamiento o una advertencia para que en el momento que se les requiera, estén dispuestos con toda energía y en todas formas y en cualquier terreno a defender el régimen republicano contra un posible intento subversivo y reaccionario de los enemigos de la República y del pueblo.

Por el Frente Popular, el presidente: Jaime García

La misma noche del 18 de julio, unos doscientos izquierdistas intentan un asalto contra el Círculo Mercantil, que consideraban foco de militares y rebeldes. El propio Jaime García presidente del frente popular y Ferretjans que daba vueltas por toda la ciudad para cerciorarse de que no pasaba nada, aplacan y disuelven la manifestación.

Al as 12 de el mismo 18 de julio, habían embarcado en la motonave Barcelona 400 activistas de izquierdas, para sumarse a las “olimpiadas populares” (creadas para boicotear las olimpiadas que se hacían en la Alemania nazi) de la ciudad condal. Eso privó a las izquierdas locales de sus elementos más exaltados.

El frente popular anunciará también una huelga general que fracasará


Goded declara el estado de guerra

El general que ya había dado órdenes señalando los lugares que debían ser ocupados se dirige al cuartel de caballería anejo a capitanía y es recibido entre vítores por los civiles sublevados allí reunidos. A las siete y media de la mañana del domingo 19 de julio se declara el estado de guerra en Mallorca y se hace público el bando militar que lo anuncia:

“Artículo primero.- Se declara el estado de guerra en todo el Archipiélago Balear.

Artículo segundo.-En defensa de la Patria, asumo el mando absoluto en todo el Archipiélago, quedando destituidas todas las autoridades civiles.

Artículo tercero.- Resuelto a mantener inflexiblemente mi autoridad y el orden, será pasado pro las armas todo aquel que intente en cualquier forma, de obra o de palabra, hacer la más mínima resistencia al Movimiento salvador de España.

Artículo cuarto.- Todos los soldados que disfruten permiso deberán incorporarse inmediatamente. Asimismo se incorporarán inmediatamente a sus Cuerpos todos los soldados del capítulo XVII de la ley de Reclutamiento, denominados cuotas, pertenecientes a los reemplazos de 1931 y 1936, ambos inclusive, y cuantos soldados de estos mismos reemplazos deseen hacerlo voluntariamente para contribuir a este Movimiento salvador de España.

Palma de Mallorca, 19 de Julio de 1936
El General Comandante Militar de Baleares. Manuel Goded”

Leyese el bando ante la puerta de capitanía, acompañaban al general el coronel de infantería señor Díaz de Freijó, el comandante señor Llobera, el teniente de ingenieros López Bassa y otros oficiales. El general arengó a los paisanos armados y acto seguido ordenó fueran a ocupar los objetivos señalados.

Objetivos señalados

Las patrullas armadas se apostaron en los accesos al centro de la ciudad: Avenida de Antonio Maura, el Borne, San Jaime, La rambla, Almudaina, Victoria, Santo Domingo, Colón, San Francisco, Santa Eulalia, Cadenas… El objetivo principal era el Ayuntamiento dónde se decía que estaban ocultas y dispuestas a la resistencia las milicias de la Casa del Pueblo. Las fuerzas del ejército se dirigieron a Gobierno Civil, deteniendo al gobernador, central de GESA y suburbios en donde grupos de obreros imponían la huelga general. La Casa del Pueblo, enfilada por dos piezas de artillería móviles, se entregó sin lucha, La Diputación, Correos, Ferrocarriles, Telefónica y otros edificios públicos quedan en poder de los sublevados. Desde la ocupada Radio Mallorca, ofrecida por sus propietarios antes del alzamiento, anuncian la victoria el teniente Isasy y el locutor Pons.


La toma de Cort y la primera víctima


Tras dejar libre de curiosos y transeúntes los alrededores, se tomaron todos los accesos a la plaza de Cort. Cada esquina quedó convertida en un parapeto. Varios paisanos de Movilización Civil al mando de don Juan Serra, avanzaron hacia la casa consistorial. El ayuntamiento parecía desierto. Se sabía que el alcalde Darder (detenido y fusilado posteriormente) había dado orden a la policía municipal de pasar allí la noche. Juan Serra se acerca a la puerta que golpea repetidamente con su mosquetón conminándoles a salir. Se abrió la puerta y salieron sin resistencia alguna veinte municipales. No había nadie en el Ayuntamiento. Don Juan Serra echó escaleras arriba. Cort estaba desierto. Ningún incidente se hubiera producido si no hubiera sido por una confusión. Dos individuos que pasan por la calle colón, parecen sospechosos a los falangistas que hacen servicio de vigilancia en un coche ligero y que disparan contra ellos por no obedecer la voz de alto. El disparo origina un gran tiroteo de todos los sublevados. Al cesar el mismo, Aparecen fuerzas de infantería por la plaza de los mercados, y unos y otros se creen enemigos, reproduciéndose el tiroteo, cayendo mortalmente herido el falangista Juan Bárbara, que ingresa cadáver en la casa de Socorro. En la refriega es también alcanzado un coche con oficiales cayendo heridos dos de sus ocupantes y muriendo también el Capitán Puig. Una columna dirigida por Enrique Esquivias Zurita ocupará el ayuntamiento y la Diputación.

Goded marcha a Barcelona

Una vez controlada la ciudad, el general Goded parte para Barcelona (donde fracasará y será fusilado) dejando el mando en manos del coronel Diaz Freijó, en la espera que llegue el general Bosch desde Menorca. Convoca a los oficiales y completa los nombramientos: Gobernador civil el teniente coronel de ingenieros don Luís García Ruiz; alcalde de Palma el teniente coronel de infantería don Andrés Cifre Moreno, hasta que regresara de Menorca el comandante Mateo Zaforteza Ausoles; presidente de la gestora provincial el coronel de infantería Ramos Unamuno; delegado militar de telégrafos el teniente coronel de artillería José Enseñat Martínez; en correos el capitán del cuerpo jurídico don Luís Ramallo.

Conatos de respuesta

Tras la marcha del general Goded hubo leves conatos de rebeldía y se intentó llevar a cabo la anunciada huelga general. El nuevo gobernador García Ruiz, frustró todo intento y el día 20 de julio oculto o huido el comité de huelga los tranvías, ferrocarriles, tiendas, talleres, fábricas y puertos funcionaban. El nuevo gobernador destituyó a todos los alcaldes de la isla y designó otros adictos al Movimiento. Se detuvo a diputados socialistas entre ellos a Alejandro Jaume, la Casa del Pueblo quedó convertida en el cuartel de la Falange Española. Casa de José Antonio Primo de Rivera. El marqués de Zayas al mando de la falange y el jefe de milicias Mateo Palmer, junto al capitán García de la Serena organizaban las milicias de los que se ofrecían a secundar el Movimiento.

En varios pueblos de la Isla Pollensa, Manacor, La Puebla, Sóller, Esporlas, surgieron opositores al levantamiento, en algún caso con muertos en refriegas, pero pronto fueron eliminadas todas las respuestas.

Los sublevados en breves fechas reorganizaron las fuerzas de carabineros de toda la isla, organizaron milicias, y sofocaron cualquier conato de insurgencia. También se inició la triste represión en Mallorca, al igual que hacían lo propio en Ibiza, Cabrera y Menorca los republicanos. Y así quedó Mallorca incorporada al bando nacional, sola en el mediterráneo frente a Valencia, Catalunya, y las islas hermanas.

Pronto empezarían los bombardeos de la Generalitat sobre Palma y un desembarco en Porto Cristo. Pero eso ya es otra historia.

Eduardo CONNOLLY





(Artículo publicado en el diario "Última Hora" el 18 y 19 de julio de 2006)


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