sábado 21 de enero de 2012

Historias de la librería: Una carta de amor tardía...

Durante el tiempo que fui librero de viejo,  con librería física, los clientes me contaron una serie de historias, casi nunca referidas a libros pero con los libros como mediadores, que me llamaron la atención... Hace años que pienso en compartirlas... Ahora empiezo... A ver si os gustan... Todas son auténticas...

Una carta de amor tardía...

  
Aquella tarde no entraba nadie en la librería, y es que a principios de otoño, pocas son las ganas de los transeúntes de encerrarse entre paredes y papel viejo, prefiriendo el agradable paseo por las calles de la ciudad.

Eran las cinco cuando entró en la tienda, una anciana elegantemente vestida y con rasgos de haber sido muy guapa de joven. Me ofrecía una librería con cientos de libros vetustos, pues marchaba a un asilo y no podía llevárselos consigo... Quedamos que iría a visitarla para valorar, discutir y como no, regatear el precio... Al poco rato, y como ninguno de los dos tenia nada mejor que hacer,  entramos en animada conversación, el aburrimiento siempre me hace locuaz y comunicativo,  y hablando de nimiedades, le pregunté por las dos alianzas que lucía en su mano,  ella  me respondió entonces que había tenido en su vida dos amores, su marido, del que era viuda, y su primer amor, del que me contó la historia.

Corría el año 1938, Palma, como muchas ciudades de España, sufría la guerra, pero eso no impedía a la gente joven salir a distraerse,  así fue como ella, paseando por una de las céntricas calles de la ciudad, lo vió. Era un joven de apariencia extranjera que andaba en dirección contraria, le llamó tanto la atención, que se quedó mirándole fijamente, el  chico se percató de ello y fijó también la vista en ella,  después de unos segundos se aproximaron el uno al otro. Tras unos momentos de duda se hablaron, intentando disculparse ambos  de su atrevimiento, eso sí cada uno en un idioma distinto porque el joven resultó ser  alemán, aún así entre algo de francés y un poco de inglés, se dijeron unas primeras palabras, el le dijo que perdonará el haberla abordado pero que al cruzar su mirada no había podido superar la tentación de aproximarse a hablarle… A  ella le había pasado lo mismo… La había encontrado bellísima y creía que se había enamorado de ella, ella azorada pero atrevida además, muy atrevida para la época le dijo dónde vivía. Al día siguiente el la fue a buscar.

Pasaron tres días, tres días en los que se vieron a todas las horas que les permitían a dos jóvenes las buenas costumbres de la época. Al tercer día, el la besó en la mejilla y le comunicó que se volvía para Alemania, ella, se entristeció mucho, pero ambos quedaron en escribirse y así fue.






Paulina, que así se llamaba nuestra protagonista, con ayuda de un diccionario, traducía penosamente, las cartas que Karl, que así se llamaba él,  le enviaba casi semanalmente. El padre de la chica, enterado de la devoción que sentía por su “novio” epistolar y viendo los esfuerzos de la pobre por poderse comunicar con él, decidió como empresario y hombre práctico que era, que sería mejor ponerle una profesora de alemán, que a la vez que le ayudara a entender y escribir las cartas de Karl, le enseñaría el idioma y tal cosa le podía ser útil en la coyuntura de la época. La persona que fue su profesora, no podía haber sido más idónea pues era una chica de su misma edad, nadie mejor para entender las tribulaciones de su alumna. Las cartas se cruzaban ahora con más rapidez, y así pasaron los meses, en los que dos jóvenes se contaban sus proyectos y sus ilusiones.


Un día de 1939,  al comienzo de la segunda guerra mundial,  Paulina recibió una carta con una letra diferente a la de Karl, el corazón le dio un vuelco,  en cuanto llegó su profesora y confidente, se la dio a leer, esta le confirman sus temores, las noticias eran funestas, la carta estaba escrita por los padres de Karl, le comunicaban que este había sido movilizado y que cuando se dirigía hacia su cuartel con su moto, había tenido un accidente y había muerto.

Paulina sufrió una impresión  tan fuerte con la noticia,  que se entregó al más absoluto silencio, pasaron meses en los que no reaccionaba, se pasaba horas en un sillón, con la mirada perdida, nada parecía importarle. Su familia muy preocupada, estuvo a su lado a todas horas, para evitar que hiciese alguna tontería. Al fin pasado el tiempo, siempre es el mejor bálsamo para penas de amor, se fue recuperando… Un joven amigo de la familia se encargó de cuidarla y animarla para que saliera del bache, yendo a visitarla al principio semanalmente y después diariamente, hasta que su sonrisa y su alegría volvieron…

Terminó la guerra, el chico la pretendió, le propuso matrimonio  y más tarde se casaron. Tuvo hijos y vivió considerablemente feliz, aunque siempre guardó el recuerdo de su primer amor, un chico alemán muerto prematuramente…


En 1968, treinta años más tarde, estaban Paulina y su marido con unos amigos,  y todos recordaban sus primeros amores, Paulina contó la historia de su primer novio,  y esta impresionó mucho a sus amigos, pues treinta años después ella aún se entristecía por el recuerdo… El marido, hombre campechano, para nada celoso y tranquilo,  les dijo que Paulina todavía guardaba las cartas, y como resultaba que el marido de la otra pareja hablaba alemán perfectamente, Paulina se las enseñó. Sacó un fajo de cartas, envueltas en papel de seda y con un lazo anudado de forma amorosa, como todas las cartas de amor de las señoras de edad, ahora ya no se envían cartas de amor, ahora se envían horteras “SMS”… El amigo de la familia leyó la última carta. La de la fatídica noticia… A medida que la leía, la cara le iba cambiando, balbuciendo, farfullaba algo… Los demás le preguntaron si le pasaba algo…

El muy serio le dijo:

-         Paulina, ¿nunca le enseñaste esta carta a alguien?
-  No,  dijo ella, ¿ para qué si nadie sabía alemán y yo no quería recordarlas…?
-         Perdona pero… Respondió el amigo ciertamente agitado…

Continuará…














martes 17 de enero de 2012

Lector compulsiu i llibreter... Perquè?

Si hagués de dir perquè em vaig afeccionar a la lectura en molt poques paraules, diria que va ser perquè a ca meva tothom llegia... Entre els primers records d'infantesa, que es puguin contar, està la imatge de la meva avia i de la meva mare sempre llegint qualque cosa, llibres, diaris, instruccions d'electrodomèstics, factures.... A ca meva mai havia doblers, però sempre hi havia llibres, sempre hi havia lectors i sempre hi havia qualcuna d'elles que em llegia...
Quan ja vaig aprendre a llegir tot sol, el que em va costar molt... Podria dir que em vaig iniciar en el món del negre sobre blanc, dient que les meves primeres lectures van ser llibres molt importants i de difícil pronúncia... Com fan molt de pomposos “intel·lectuals”... Però, al igual que aquests, diria una mentida molt grossa... Les meves primeres lectures van ser molt humils i no per això menys importants, ni menys engrescadores, ni menys influents en la meva vida...
Les meves primeres passes en el desxiframent de lletres, frases i demès va ser de la mà del immortal Ibañez, és a dir, l'autor d'una de les meravelles de la literatura hispànica i al que possiblement no li donaran mai el premi Cervantes... Em refereix, és clar, a “Mortadelo y  Filemón”... Hores i hores em vaig passar llegint i col·leccionant les seves històries... De fet encara ho faig...
Més endavant i gràcies a un company d'escola, avui important polític, al que li compraven tots els àlbums i ell no els llegia mai, vaig descobrir i afegir al meu bagatge lector a un altre personatge, aquesta vegada belga, em refereix a Tintín !! Encara que el meu personatge preferit del món d'Hergè, era, és i serà sempre el capità Haddock, Archibald Haddock, president de la “lliga de mariners abstemis”... El seus àlbums “El tresor de Rackham el roig” i “El secret del Unicornio” encara avui em resulten suggeridors...
Seguim per la nostàlgia lectora, arribam al primer llibre, “llibre” com a tal, amb bona enquadernació, oloreta a llibre i més de 100 pàgines, que vaig llegir en la meva vida: “Los hijos del capitán Grant”. El llibre va sortir de la Biblioteca Pública de Palma, em varen fer soci les mateixes dones que m'havien donat exemple lector... No us puc expressar com, amb 8 o 9 anys, em passava les hores llegint aquella descripció d'un viatge de recerca, amb unes descripcions que només en Julio Verne (em sap greu però el seu nom en català no em “sona”) podia fer... He viatjat amb ell des de Escòcia fins a la Patagònia sense haver trepitjat mai, per ara, el con sur d'Amèrica ni la punta de la Gran Bretanya... Per cert, el llibre encara ho conserv... El meu ca d'aquella època, sempre he tingut ca fins ara que tenc una moixa insuportable, ho va mossegar i bavar tot i a ca meva varen haver de comprar un altre per restituir a la biblioteca pública el que ens havien deixat en préstec. Així doncs, puc presumir de conservar, encara que mossegat, el meu primer llibre !!
Ja en vereda em vaig afeccionar als “Hollister” una mena de detectius infantils una mica cursis... També vaig llegir a “Guillermo el travieso” (el nom en català tampoc em “sona”) No entenc ara, com podia llegir i gaudir aleshores d'aquells llibres, escrits en un llenguatge bastant elevat pels nins...
La meva primera aproximació a la literatura “seriosa” va ser de la mà d'una col·lecció de llibres dels anys vint meravellosa (Editorial Araluce) que resumia pels infants les millors obres de la literatura universal, aquesta col·lecció la vaig descobrir en la biblioteca de l'escola, i dir-li biblioteca és una forma benèvola d'anomenar-la... Jo anava, amb un gran esforç econòmic familiar, a un col·legi de “pijos” (Luís Vives s'anomenava) i ja se sap que a major poder adquisitiu més despreci per la cultura, per això descuidaven la biblioteca... Sigui com sigui, aquells llibres antics eren allà perquè ningú havia renovat els fons de biblioteca... I així vaig conèixer a Ulises i vaig poder conèixer desprès de segles el seu viatge de tornada a a ca seva: “L'Odisea”, un llibre que crec que hauria de ser obligatori llegir durant la joventut.
De les lectures obligatòries de l'escola millor no xerrar, m'agradaria conèixer al “lumbreras” que va tenir l'ocurrència de posar com a lectures “La Celestina”, infumable per un cervell adolescent; o la poesia de Garcilaso, avorrit fins i tot en la seva època o al ploramiques de Jorge Manrique i les famoses coples a la mort del seu pare que tots pensàvem que quina llàstima no s'hagués mort el fill primer... Per sort, no tot va ser dolent, vaig descobrir a Quevedo (Vida del buscón) i a Baroja... Per tots els déus, com escrivia Baroja... La seva obra “El árbol de la vida” em va impressionar molt i induir a llegir més obres d'ell. D'altres obres que em varen ficar amb cullera en la meva època escolar, només record els badalls que em produïren... “Luces de bohemia”, “Tiempo de silencio” i qualcuna més... Encara ara la seva evocació em produeix badalls incontenibles...
No puc deixar de mencionar al meu mestre de literatura espanyola de COU a l'institut Ramon Llull... Era un cabró... I explicaré perquè... Bon coneixedor de la literatura ens duia fotocopiats “bocins” de les parts més interessants, el nus, de les obres més representatives de les diferents èpoques... Idò bé, quan li demanàvem encuriosits “y que pasó luego” ell ens responia: “ lean la obra y lo sabrán”... D'aquesta forma, duit per una curiositat típica de l'adolescència, em vaig llegir obres que per iniciativa pròpia no hauria llegit mai, mai, mai... Encara ara no se si donar-li les gràcies o reclamar-li “daños y perjuicios” intel·lectuals... Dels professors de literatura catalana, em sap greu però m'han descobert poc per no dir res en relació als llibres... Estan sempre massa entretinguts xerrant de Felip V i del decret de Nova Planta com si fossin coses d'ahir mateix, per intentar engrescar a l'alumnat en la lectura... Els perd el seu estil reivindicatiu... De totes formes, gràcies a una entitat bancària catalana, em varen regalar les obres d'en Villalonga i em vaig congraciar amb la literatura en la llengua de Ramon Llull...
Amb el temps i ja amb 18 o 19 anys, m'havia llegit un bon grapat d'obres diverses... Més de les recomanades per l'Organització Mundial de la Salut... De fet, amb tanta lectura seguia els passos del Quijote (Quixot no m'agrada, fa la impressió d'un menjar pobler i tampoc em “sona” en català) encara que la meva figura recorda més a Sancho Panza... Cada vegada que la meva vida es feia més complicada afectiva o sentimentalment, jo me engolfava en els llibres... Quan els primers desenganys amorosos vaig llegir tot un seguit de lectures sobre dones malvades que em reafirmaven en aquella vella idea de que “totes les dones eren iguals”... igual de dolentes... Desfilaren pels meus ulls “Naná”, “Madame Bovary”, “La dama de las camelias” i una parell més...
Per aquesta època vaig descobrir a Jean Larteguy, periodista i escriptor de novel·les que es va recórrer totes les guerres dels convulsos seixanta. Per culpa d'aquest escriptor gairebé em faig mercenari... Contava tan bé les vides dels soldats de fortuna que feien ganes de ser un d'ells... Perquè com ell deia: “els únics soldats que trien la seva bandera són els mercenaris”... De soldats també em va quedar marcada la trilogia de Wren: "bo gest" "bo sabreur" Bo ideal"...
No puc deixar de mencionar altra obra que hem va influenciar i molt: "El mundo del silencio" de Jacques Cousteau... Un parell d'anys desprès de la seva lectura em vaig fer bussejador i encara ho som...
Recuperat ja de dones i soldats de fortuna, vaig interessar-me per la política i la filosofia... De la segona record les lectures de Nietzsche i el sentiment de "buidor" existencial que et deixaven... També Descartes i el seu discurs del mètode... "pienso luego existo"... i Plató, totes elles lectures recomanades pels successius professors de filosofia que vaig tenir, ja que vaig fer quatre vegades COU...
A les lectures polítiques dec el haver estat llibreter de vell molts d'anys. Com les obres que jo cercava pels anys setanta i vuitanta ja no es trobaven fàcilment, havia canviat el règim, els temps, i la força de la història havia acabat amb els règims totalitaris dels anys quaranta, que era just el període que m'interessava, vaig descobrir que existia una cosa, uns establiments anomenats “librerías de viejo” hospicis que acullen els llibres en la seva senectut fins que qualcú els acull de nou i els duu a ca seva... Mentre els meus companys descobrien les discoteques jo descobria aquest tipus de llibreria i a més una altra cosa que les acompanya sempre: les tertúlies !! Aquí va començar la meva vertadera addició pels llibres esgrogueïts, vells i polsosos i per la discussió... Addicció de la que encara no estic restablert del tot.. Al plaer de llegir s'afegia ara el paler de llegir llibres antics, vells, prohibits, perseguits, oblidats... Tanta va ser la meva afecció que vaig acabar muntant una llibreria de segona mà, em vaig fer “mercader de llibres”, “llibreter de vell” venent i comprant llibres vells, un plaer inexplicable als que no el comparteixen... Però... Internet va acabar amb el negoci i d'aquí poc amb els mateixos llibres en el seu format de tinta i paper... En la llibreria vaig passar hores inoblidables, aconseguint llibres pels clients, recomanant llibres per regalar, visitant cases antigues per comprar aquests objectes que m'han acompanyat mitja vida... Els llibres... Bons amics de companya que fan un maridatge perfecte amb bons licors i millors havans... De fet, l'única cosa que sí he de confessar que he robat en la meva vida han estat llibres, perquè ells abans m'havien robat el meu cervell i, a vegades, el meu cor...
I pot ser per tot això faig xerrades a les escoles sobre la història del llibre, i per tot això m'agradaria ser bibliotecari, per donar l'oportunitat als nins de passar les hores d'evasió, d'autèntica evasió, que he pogut tenir en la meva vida gràcies als meus amics amb fulles que no són arbres... Jo he descobert el món gràcies als llibres. Però hem de ser francs... La nostra generació s'acaba, les noves, les del futur, no són “del llibre”, són de “la pantalla”... Són adoradors del nou déu de la saviesa, el déu Google, cerquen la resposta immediata, sense esforç lector, perquè la lectura és esforç... Mai sabran què és el pes d'un llibre en les mans, mai gaudiran del seu olor a nou o a vell, mai no el duran en una butxaca amagat, potser mai sàpiguen què és llegir a una dona paraules d'amor prèviament impreses i enquadernades, amb la companyia de l'escalfor d'una xemeneia, amb una ampolla de vi oberta,  mentre cau la tarda en una dia de tardor... Ells s'ho perden...

sábado 31 de diciembre de 2011

Fin de año "élfico" 2011 !!

Bienaventurados los que se ríen de si mismos 

porque de ellos será el club de 

la comedia y el reino del sarcasmo... !!



Clicad que os reiréis...

http://elfyourself.jibjab.com/view/0B0NrGxcyY3fTfLh?cmpid=ey_url

jueves 29 de diciembre de 2011

"Eddie Connolly" boxeador y antepasado lejano...


Eddie Connolly

BORN  November 18 1876; St. John, New Brunswick, Canada
HEIGHT5-8 1/2
WEIGHT128-143 lbs


Connolly was a fairly good boxer who had fast hands and a snappy punch; He fought for a title in three weight classes, two for World Championships; During his ring tenure, Eddie won the Welterweight Championship of the World and the Featherweight Championship of Canada

Connolly defeated such men as Matty Matthews, Jack "Twin" Sullivan, William "Kid" McPartland, Frank Garrard, Jimmy Dime, Stanton Abbott, Tom Causer, Tommy Broderick, George "Mystery" Kerwin, Barney Connors and Perry Queenan

miércoles 28 de diciembre de 2011

La leyenda del Príncipe Negro


La leyenda del Príncipe Negro

Valerio Borghese, fascista y aristócrata, murió en 1974 en extrañas circunstancias en un hospital de Cádiz l La CIA, la mafia, antiguos nazis y una extraña dama se mezclan en su biografía

UNA hermosa dama italiana, una moderna matahari, bebe Dom Perignon ante el cadáver del hombre de 68 años que acaba de ser su amante. ¿Brinda por ello? Junio Valerio Borghese, el Príncipe Negro, yace en su última morada, La Fontanilla, un cortijo junto a las playas de Conil, propiedad de la familia Von Knoblock. Agosto finaliza en 1974. Bonita historia. Es la conclusión a la que llegan Jack Greene y Alessandro Massignani en su libro The Black Prince and the Sea Devils. En este libro se dice lo que muchos pensaban en Italia. Valerio Borghese, fiel al fascio hasta el final, había sido envenenado.


Situemos la exagerada vida del príncipe. Qué decir del linaje de los Borghese, cuyo mausoleo se codea con los papas porque Papa, Paulo V, fue uno de ellos y llegaron a emparentar con la sangre de Napoleón. Valerio nació en 1906, se ilustró en Londres y escogió las armas como oficio; para ser más concretos, los submarinos. Estuvo en la Guerra Civil española y su nombre quedaría unido al submarino Scire, con el que torpedeó, durante la II Gurra Mundial, el puerto de Alejandría. Fue el cerebro de Décima Más, una patrulla de submarinos enanos a la que estaban adscritos los mejores hombres rana del ejército italiano. Incluso planeó atacar Nueva York con ellos. El príncipe fue capaz de trabar amistades indisolubles durante la guerra con ambos bandos, de los altos mandos de la SS al que sería una piedra angular de la futura CIA, James Angleton. Fue capturado por los partisanos por obcecarse en resucitar un fascismo derrotado en la república de Saló, donde se refugiaron los camisas negras cuando Mussolini ya colgaba de un gancho como una ternera. Aristócratas italianos, americanos e ingleses imploraron su liberación. Borghese sabía muchas cosas. Siempre supo muchas cosas. En un remedo de juicio fue condenado a doce años por colaboracionismo con los alemanes. A los dos años estaba libre a cambio de que se dedicara a los negocios. Dirigió el Banco de Credito Comerciale e Industriale, lo quebró y el pufo ascendió a tres millones y medio de dólares de principios de los 60.

Si siguen las noticias internacionales de los últimos días sabrán que Giancarlo Fini, el heredero fascista del siglo XXI, ha acordado su fusión con el partido de Berlusconi. Esa herencia fascista se fundó en 1946. Era el Movimiento Social Italiano. Su líder fue Giorgio Almirante y Valerio Borghese fue uno de los inspiradores.

Ahora volvamos a 1974, a Conil y al Dom Perignon. El relato que hacen Greene y Massignani es plausible, pero indemostrable. Es cierto que Borghese, casado con una rusa exiliada, sufrió un desvanecimiento en La Fontanilla, propiedad de un empresario alemán, Hans Joaquim Von Knoblock. El litoral virgen de Cádiz fue conolizado por antiguos nazis y fascistas, pero Von Knobloch era un elemento aparte. No era nazi, sólo diplomático. Había sido cónsul durante los años convulsos de la República española y existe constancia de su mediación para salvar la vida de algunos republicanos. Estuvo al servicio del III Reich y, desde ese puesto, gestionó sin suerte la posible liberación por intercambio de José Antonio Primo de Rivera y el hijo de Largo Caballero. Al final sólo el primero fue fusilado.

Tras la derrota alemana, se apartó de la vida política, descubrió el cortijo de La Fontanilla y creó en 1944 uno de los primeros establecimientos turísticos de la provincia. Borghese era un cliente habitual, pero no un invitado.

Borghese llegó en el verano del 74 acompañado de esa misteriosa dama italiana. El ingeniero José Ignacio Rosende cuenta en su blog: "Ese verano andaba por allí, de incógnito y acompañado por una señora estupenda de la RAI, Valerio Borghese, quien me honró con su amistad y su confianza y me contó su historia como Comandante de la Décima Mas, la única sección de la Marina Italiana que se comportó con gallardía durante la II Guerra Mundial. Murió allí de repente, dicen que envenenado, justo al día siguiente de que yo le regalase unas mojarras".

Juan Cristóbal Von Knobloch regenta ahora La Fontanilla. Tenía ocho años cuando sucedió todo aquello. "En realidad, lo que pasó es que aquí se indispuso, fue trasladado a Cádiz y allí murió en el hospital San Juan de Dios. Nada más. Era un cliente más, muy hablador, que pagaba su estancia y al que no le unía ninguna amistad con mi familia Luego se han montado en la prensa muchas películas". Lo que no puede saber Von Knobloch es si, como pensaba parte de la prensa italiana, Borghese sufría un proceso de envenenamiento. ¿Qué hacía esa mujer de la RAI con él? ¿Por qué Borghese, en su exilio, había experimentado un cambio de humor y se mostraba tan optimista?

Borghese murió en un momento muy oportuno. En la biografía de Borghese cabe reseñar un último acontecimiento. El testimonio de uno de los capos de la Cosa Nostra, Luciano Liggio. en el macrojuicio contra la mafia del año 88, aporta algo más a la leyenda del personaje. "Por medio de Cosa Nostra el príncipe Borghese pretendía obtener un apoyo armado en Sicilia, en el supuesto de que hubiera que recurrir a ello".

El 3 de diciembre de 1970 un neofascista llamado Delle Chiae, posteriormente colaborador en la guerra contra ETA, tomó el Ministerio del Interior italiano en lo que parecía ser un golpe en toda regla que se había ido alimentando por el movimiento que comandaba Borghese. En el último momento se dio marcha atrás. Un artículo publicado en La Vanguardia el 5 de abril de 1987 afirma que durante el golpe "Borghese se encontraba asilado en la finca del barón Von Knoblock, un conocido nazi que tenía una finca en Conil y donde fallecería el 'príncipe negro' cuatro años más tarde". También andaba por la zona en esa época un James Angleton, todavía en la CIA, paranoico, que consideraba a Olof Palme o Billy Brandt agentes del KGB. El amigo íntimo de Borghese, el hombre que le había salvado la vida cuando fue apresado por los partisanos, era firme defensor de un golpe de mano en Italia para salvarla del comunismo.

Sin embargo, fascistas condenados por aquel golpe como Salvador Francia afirmaron en una carta a este periódico hace doce años que Borghese le había dicho pocas semanas antes de su muerte que "ese golpe hubiera sido un derramamiento de sangre inútil".

Tras el fallido golpe del 70, Borghese se exilió. Acudió a su amigo Luis Carrero Blanco, de la Marina, como él, y obtuvo el refugio español. Llegó a entrevistarse con Franco (grandes abrazos) y durante cuatro años se movió por España. En 1974 mantenía su talante dicharachero y disfrutaba de la buena vida. La provincia de Cádiz, repleta de viejos camaradas, daba para un buen descanso. Pero Borghese sabía mucho, siempre supo demasiado.

Tomasso Buscetta fue el primer gran jefe de la Mafia que rompió la ley del silencio, la omertá. En su confesión relató sus relaciones con los grupos fascistas en los días previos al golpe. El propio Buscetta viajó a Nueva York con uno de los lugartenientes de Borghese, Guglielmo D'Agostino, en noviembre del 70. Dicen que para granjearse apoyos. Pero lo que no dijo Buscetta, lo que el líder democristiano Giulio Andreotti siempre agradeció, era quién estaba detrás de la maquinaria de ese golpe. ¿Era, en realidad, un golpe desde dentro? ¿Existió participación americana? ¿Qué decían los informes de ese paranoico agente americano llamado James Angleton?

En 1974, Angleton, el principal protector de Borghese, era relevado de sus tareas de espionaje. Por su parte, Borghese planeaba regresar a Italia con todos sus secretos. Su inesperada muerte hizo respirar a muchos. Su cuerpo fue llevado de Cádiz a Roma a mediados de septiembre. El 'príncipe negro' fue enterrado con todos los honores al lado de los papas, en el panteón de Paulo V. Su leyenda merece un fin envenenado y una matahari, incluso el Dom Perignon, pero todo ello no deja de ser un secreto más de los que se llevó a su egregia tumba.

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